En el “Preludio del Año Nuevo Chino” (día 23 o 24 del duodécimo mes lunar) las familias ofrecen dulces y golosinas al dios de la cocina. Se cree que él informa sobre las acciones de la familia en el cielo y los ofrecimientos buscan inducir a que hable bien de la familia. El ritual invoca seguridad y bendiciones domésticas.
Pegados en los marcos de las puertas en la Nochevieja china, los pareados derivan de antiguas tablillas de madera de melocotón. Escritos con pincel y tinta en versos rimados, crean ambiente festivo y expresan deseos de un año próspero y bendecido.
Imprescindibles en la Nochevieja los jiaozi tienen forma parecida a los antiguos lingotes de oro. Los Rellenos típicos son cerdo y col y en uno de ellos se suele esconder una moneda para atraer la buena suerte. Comerlos significa dar la bienvenida a la prosperidad y celebrar la reunión familiar.
La seda no es solo un producto, sino también un importante símbolo de la cultura china.
El 11 de agosto de 2026, en la ciudad de Zhongshan, provincia de Guangdong, el Enlace Shenzhen-Zhongshan ofreció un espectáculo magnífico al amanecer.
Los científicos chinos han logrado una serie de avances en la predicción meteorológica y el descubrimiento de fármacos impulsados por la tecnología cuántica, lo que pone de manifiesto cómo un campo que antes se consideraba una ambición futurista está pasando progresivamente del laboratorio a la aplicación práctica.