No hay terreno para el monroísmo

2022-06-07 12:04:05
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“Esta cumbre de las Américas puede ser una señal del declive del liderazgo de Estados Unidos en América Latina”, evalúa un medio mexicano. La Novena Cumbre de las Américas se celebró el día 6 en Los Ángeles, Estados Unidos. Sin embargo, las críticas o el boicot de líderes de varios países americanos antes de la reunión, así como la decisión final de los EE. UU. de no invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la reunión indican que esta cumbre regional liderada por los EE. UU. se ha reducido a una "charla."

La Cumbre de las Américas comenzó en 1994, y esta cumbre es la segunda vez que Estados Unidos es la sede de la cumbre. En abril, el Departamento de Estado de EE. UU. anunció que no invitaría a los líderes de los tres países a asistir a la reunión, citando el llamado "tema de la democracia". Esta razón suena bastante típica de la actual administración estadounidense: en nombre de la llamada "democracia" y el "concepto de valor", juega el truco de formar pandillas y rechazar a los que tienen diferentes puntos de vista. Esto naturalmente despierta una fuerte oposición de los países latinoamericanos.

Los líderes de México, Bolivia y otros países han dicho hace mucho tiempo que si Estados Unidos no invita a los líderes de todos los países americanos, se negarán a participar en la cumbre. La XXI cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas celebrada hace unos días emitió un comunicado condenando enérgicamente que Estados Unidos aproveche la oportunidad de ser sede de la cumbre para implementar prácticas excluyentes y discriminatorias contra algunos países de América Latina y el Caribe. ¿Muchos países latinoamericanos ponen en duda si Estados Unidos quiere realizar una "Cumbre Americana" o una "Cumbre estadounidense"?

En noviembre de 2013, cuando el secretario de Estado de los Estados Unidos, John Forbes Kerry, pronunció un discurso en la Organización de los Estados Americanos, afirmó que "la era de monroísmo ha terminado" y que Estados Unidos consideraría a los países latinoamericanos como "socios iguales". Pero resulta que nada ha cambiado. Esta vez, Estados Unidos aprovecha la oportunidad de ser sede de la Cumbre de las Américas para reprimir a los países latinoamericanos de izquierda "desobedientes", que es el nuevo ejemplo de que el monroísmo aún presente en el pensamiento estadounidense.

Algunos analistas señalan que el intento de que Estados Unidos lleve esta cumbre para engatusar y presionar a los países latinoamericanos en temas relacionados con China está condenado al fracaso. Para América Latina, es la recuperación económica y otros temas, no la confrontación geopolítica, lo que se espera con urgencia en este momento. Hace apenas unos días, el presidente colombiano, Iván Duque Márquez, dejó claro en una entrevista con medios estadounidenses que "no cree" que la inversión china en América Latina sea una "amenaza" y llamó a Estados Unidos a trabajar con China para fortalecer la licitación en la infraestructura estratégica en América Latina.

Además de esto, hay operaciones más duras en los países latinoamericanos. Según informes de medios argentinos a fines de mayo, Argentina convocará una cumbre paralela que se realizará simultáneamente con la Cumbre de las Américas en nombre de la presidencia rotatoria de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Si finalmente se implementa, será otro poderoso contraataque contra la hegemonía estadounidense.

Las Américas son las "Américas de los americanos" y no "Américas de los estadounidenses". La cumbre de las Américas se realizó en medio de críticas y boicots, quizás su mayor significado radica en constatar lo que Fernando Rivero, veterano analista político venezolano, calificó como “el fin de la hegemonía unipolar de Estados Unidos”.

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