Un pintor con raíces chinas marca una vieja localidad cubana

Xinhua 2018-06-07 10:30:22
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    Es mediodía y el sol cae vertical sobre una calle polvorienta de la localidad cubana de Sagua La Grande, donde nació Wifredo Lam, un hijo de cubana y chino que llegó a convertirse en el más universal de los pintores de la isla.

Un pintor con raíces chinas marca una vieja localidad cubana

  En el número 334 de la calle Carmen Ribalta, en una humilde casa de madera y tejas, en 1902, Lam vio las primeras luces de la vida, apenas a unas cuadras del Parque Central de un pueblo que parece detenido en el tiempo y pugna ahora por convertirse en un nuevo destino de la pujante industria turística de la isla.
  Una tarja medio sucia recuerda al visitante que el hogar natal de Lam, declarado Monumento Nacional, es esa casa de tablas pintadas de verde con puertas, ventanas y rejas de un rojo oscuro.
  Ubicada al norte de la central provincia de Villa Clara, a unos 360 kilómetros al este de La Habana, la pequeña localidad, donde viven unas 54.000 personas, quiere aprovechar la impronta del pintor (1902-1982).
  En una de las esquinas del Parque, un edificio pintado de amarillo y blanco, con unas hermosas rejas en las ventanas, acoge la Galería de Arte Wifredo Lam, donde se exhiben varias obras originales del pintor, cuyo cuadro más famoso es "La jungla".
  Hijo del chino Lam Yam y de la cubana Ana Serafina Castillo, el pintor vivió desde pequeño en carne propia el mestizaje de Cuba, una isla en cuya formación confluyeron múltiples y diversos ingredientes culturales.

Un pintor con raíces chinas marca una vieja localidad cubana

  El artista, amigo de Pablo Picasso y André Breton, desarrolló un estilo propio en el que combinó el surrealismo y el cubismo con el espíritu y formas del Caribe, tal como intentan hacer ahora muchos de sus conciudadanos.
  "Lam para nosotros es una figura fundamental, no solo en el plano artístico, sino también en el espiritual", dijo a Xinhua la pintora Mabel Alfonso, quien además es especialista del taller de grabado de Sagua La Grande.
  Alfonso enseña pintura a un grupo de niños de la localidad, quienes estudian la obra del pintor.
  La joven pintora admitió estar influida por el maestro, "porque de cierta manera al estudiar y conocer la obra de él te apropias de todo lo que sucedió en Sagua La Grande y eso nos remonta al tiempo en que él vivió".
  Esa misma herencia es la que ha recogido otro afamado pintor cubano, pero contemporáneo, Alexis Leyva Machado, conocido como Kcho, quien considera a Lam como su maestro.
  "Lam es la esencia de Cuba, es el mejor ejemplo de lo que somos", dijo Kcho a Xinhua mientras recorre la galería de Sagua La Grande en compañía del ministro de Turismo, Manuel Marrero, quien está empeñado en impulsar la industria turística en ese lugar.
  "Nuestras capacidades culturales, nuestra mezcla, nuestras sangres están en Lam", aseguró el pintor con su característica voz entrecortada.

Un pintor con raíces chinas marca una vieja localidad cubana

  Mientras conversa con Xinhua, Kcho es interrumpido por una madre y su pequeño hijo que quieren regalarle un dibujo hecho sobre una simple hoja de libreta escolar.
  El pintor interrumpió el diálogo para atender al niño y después aseveró sin titubeos que "esto demuestra que Lam es importante y que hay continuidad en sus ideas".
  Kcho aprovechó la reciente Feria Internacional del Turismo Cuba 2018 para inaugurar en la localidad la exposición "Una puerta entreabierta", que constituye un homenaje al más ilustre hijo de Sagua La Grande.
  La pintoresca localidad guarda entre sus más preciados tesoros la herencia cultural de Lam y confía en que esa sea otra herramienta turística para transformar a una pequeña ciudad que apuesta ahora por la llamada industria del ocio. 

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