Zhang Heng, célebre astrónomo de la dinastía Han del Este
CRI


Nacido en el centro de China, en lo que hoy es la ciudad de Nanyang (provincia de Henan), Zhang Heng fue un renombrado astrónomo, científico y literato de la dinastía Han del Este, que hizo destacadas contribuciones al desarrollo de la astronomía, la geografía, la meteorología y las matemáticas, tanto de China como del resto del mundo.

Habiendo ya demostrado un especial interés por las matemáticas y la astronomía en su infancia, a los 17 años abandonó su tierra natal y se dirigió a Chang´an, ciudad en la que varias dinastías tuvieron su capital. Allí visitó sus lugares de valor histórico y cultural, e investigó las costumbres y tradiciones de varias etnias, así como su desarrollo socioeconómico. A los 23 años empezó a encargarse de administrar los documentos del tribunal de su pueblo natal, iniciando así su carrera de funcionario, que se prolongaría durante unas tres décadas. Aparte de desempeñar este trabajo, Zhang Heng siguió observando los astros y elaboró su teoría del universo armilar, la cual afirma que la luna no irradia luz, sino que refleja los rayos del sol, y explica las causas exactas de los eclipses lunares, la infinitud del universo y la relación entre los movimientos de los planetas y su distancia a la Tierra. Asimismo, Zhang Heng registró sus observaciones sobre 2500 estrellas fijas e inventó el sismógrafo más de 1700 años antes que los europeos.

China ocupa un territorio con una actividad sísmica considerable. Al no disponer de los modernos instrumentos científicos y técnicos, nuestros antepasados estaban muchos más expuestos a los desastres naturales, entre los que por sus devastadores efectos destacan los terremotos. Según los documentos históricos, entre los años 89 y 140, en las cercanías de Luoyang, capital de la dinastía Han del Este, se registraron treinta y tres. Los de mayor intensidad fueron los dos que se desataron en el año 119, que se saldaron con incalculables pérdidas humanas y materiales.

Zhang Heng, quien tras haberse consagrado durante un año al estudio de la sismología terminó por dominar esta ciencia, se mostraba muy preocupado por los efectos de los terremotos. Luego de minuciosas investigaciones, en el año 132 inventó el sismógrafo. Se trataba de una aparato de aproximadamente dos metros y medio de diámetro fundido en cobre, de forma parecida a la de las antiguas copas de licor chinas y con una tapa convexa en su parte superior. A lo largo de su perímetro había dispuestas ocho cabezas de dragones con la boca abierta, orientadas en otras tantas direcciones: norte, sur, este, oeste, nordeste, noroeste, sudeste y suroeste. En el soporte y en la boca de los dragones se colocaba una bolita de bronce. Justo debajo de cada dragón había una rana, también de bronce, mirando hacia arriba y con la boca abierta. Cuando se desencadenaba un terremoto, el sismógrafo lo detectaba, puesto que la bolita colocada en la boca del dragón orientado en la dirección donde se había producido caía en la boca de la rana situada debajo.

El 1 de marzo del 138, unos cinco años después de la invención del sismógrafo, Zhang Heng descubrió que la bolita del dragón que señalaba al oeste había caído en la boca de la correspondiente rana e informó al gobierno imperial de que se había producido un terremoto. Pero como los habitantes de Luoyang no notaron ningún movimiento sísmico, nadie le hizo el menor caso. Sin embargo, unos días atrás (¿después?), a la capital imperial llegó un mensajero portando la noticia de que el distrito de Longxi, situado más de 500 kilómetros al oeste de Luoyang, había sufrido un terremoto. La exactitud del aparato construido por Zhang Heng sorprendió a todo el mundo.

Este ilustre científico chino inventó también la esfera armilar, dirigió la construcción del Observatorio de Lingtai (provincia de Henan) —el más antiguo del mundo—, estableció el valor del número pi (π) entre 3,1466 y 3,1622 unos 1300 años antes que los occidentales, y redactó importantes obras sobre astronomía, matemáticas, geografía y meteorología. Como literato, escribió innumerables poesías y obras artísticas cuya poderosa influencia ha llegado hasta nuestros días.

Los éxitos logrados por Zhang Heng, sobre todo en el campo de la ciencia, constituyen un fiel reflejo de la sabiduría y la laboriosidad del pueblo chino, así como una clara muestra del nivel científico alcanzado por China en la antigüedad. En reconocimiento a sus extraordinarias contribuciones al desarrollo mundial de la ciencia, en 1970 la Unión Astronómica Internacional (UAI) bautizó con su nombre un cráter lunar; en 1977, el Centro de Planetas Menoresde la UAI acordó denominar Estrella de Zhang Heng al planeta menor No. 1802; y en el 2003, en la víspera del 1925° aniversario de su nacimiento, el planeta menor No. 9092 pasó a llamarse Estrella del Distrito Nanyang, tierra natal de Zhang Heng.