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Fiesta de Luna, como Fiesta de Primavera y Fiesta del Bote de Dragón, trata de una de las fiestas más folklóricas contadas de una historia bastante larga. Generalmente, en esta fiesta toda la familia se reune para compartir las tortas de luna y contemplar la Luna. A la siguiente viene un cuento bien relacionado con esta fiesta.
Chang´e es diosa de Luna. Hou Yi, su marido, es un dios de Guerra, famoso por su braveza, especialmente por la buena puntería con sus arcos y flechas divinos. En la misma época cuando vivían este matrimonio divino, en el mundo del hombre se aparecían aves y bestias feroces que hacían daño a los seres humanos. Al enterarse de ello, el Emperador del Cielo mandó a Hou Yi a bajarse al mundo de los seres para eliminarlos.
Con la orden del Emperador, Hou Yi, acompañado por su bella mujer, llegó donde vivían los seres humanos. No tardó mucho en aliquidar a las fieras con su braveza descomunal. Cuando estaba preparando para volver a la casa, aconteció algo indispensable: ¡Aparecieron en el cielo diez soles al mismo tiempo!
Esos diez soles son hijos del Emperador del Cielo. Aparecieron al mismo tiempo en el cielo por travesura. Sin embargo, con su presencia, la temperatura de la tierra subió rápidamente, los bosques y cereales se encendieron, se secaron los ríos y la gente asada hasta muerte se ponían por todas las partes.
Hou Yi no podía soportar ver sufrir el mundo sin ninguna reacción. Fue a convencer a los diez soles para que anduviera solo y por turno, que mejor cada día saliera sólo un sol. Los orgullosos soles no hicieron ningún caso a Hou Yi. Además, al escuchar las peticiones de él, movían para acercarse más a la tierra. Por lo tanto, se encendieron un fuego enorme por todas las partes.
Al ver la situación peor, Hou Yi no podía más con los diez soles. Sacó sus arcos y flechas divinos y les hizo caer a nueve soles con cada flechazo. Con la petición de clemencia del último, Hou Yi controló su furia y le dejó volver.
El Emperador del Cielo se enfadó mucho con Hou Yi porque había matado nueve de sus diez hijos queridos. Prohibió la vuelta al cielo al matrimonio de Hou Yi.
Hou Yi se decidió quedarse en el mundo de los seres humanos para ayudarlos. No obstante, Chang´e, su mujer, se quejaba constantemente las duras condiciones de ese mundo y reprochaba a Hou Yi que no hubiera debido matar a nueve soles con su furia.
Se decía que en la montaña Kun Lun vivía una diosa Xi Wang Mu, quien tenía medicinas divinas. Al tomarlas podía volar hacia el cielo. Al conseguir la noticia, Hou Yi hizo todo lo que podía para llegar allá y le pidió a la diosa esa medicina tan maravillosa. Conseguió la medicina sólo con la lástima de que la cantidad limitada sólo alzancaba a la necesidad de una persona. Hou Yi no quería abandonar a su mujer sola en la tierra, tampoco quería que su mujer volviera al cielo dejándolo solo en ese mundo. Escondió esa medicina tan maravillosa cuando regresó a casa.
Chang´e logró descubrir el secreto de la medicina. Aunque quería mucho a su marido, no podía soportar la intención de volver al cielo. Así que en la Fiesta de Luna, aprovechó la ausencia de Hou Yi, tomó la medicina. Se sentía el cuerpo cada vez más ligero y volaba despacio hacia el cielo. Por fin, llegó a la luna. Hou Yi regresó a casa y vio todo el acontecimiento. Con el amor a su mujer, no tenía otro remedio de despedirse de ella.
Andando solo por la tierra, Hou Yi seguía ayudando a los seres humanos y empezó a enseñarles a utilizar arcos y flechas. Meng Feng, uno de sus discípulos, adelantó mucho en este aspecto. Poco después ya dominaba la buena técnica. Creía que con la presencia de Hou Yi, él nunca tenía la oportundad de ser el mejor arquero por todo el mundo. Un día, cuando Hou Yi estaba algo borracho, lo mató con el flechazo metido en la espalda.
Chang´e tampoco sentía complacida. En la luna todo estaba frío y solo. Nadie le acompañaba excepto un conejo que machacaba medicinas y un viejo que cortaba el laurel. Cada año, a la Fiesta de Luna, echaba menos a la vida feliz del matrimonio.
Se ha contado más leyendas sobre la Fiesta de Luna. Durante tantos años, casi todos los poetas escribieron algo sobre esta fiesta. Al contemplar a la luna llena , la mayoría quería expresar con poemas la añoranza a su pueblo o la aspiración a la felicidad. El verso “Se desea la larga vida, para que contemplemos juntos a la Luna aún a la distancia de mil kilómetros” del gran poeta Su Dong Po del siglo X se convirtió en uno de los más famosos que se citaba hasta hoy día.
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