Xia

CRI

La primera dinastía de China fue la Xia (XXI a. de C.- XVI a. de C.). Sus 17 soberanos establecieron las sedes de su gobierno en lo que hoy son el sur de la provincia de Shanxi y el oeste de la provincia de Henan.

Tras domeñar el río Amarillo, poniendo así fin a las catástrofes que provocaban sus crecidas anuales, el legendario héroe Da Yu, apoyado por varias tribus, fundó la primera dinastía china y la sociedad primitiva fue sustituida por un régimen esclavista en el que se admitía la propiedad privada.

Entregado a una vida de lujos y placeres, Jie, el último rey de la dinastía Xia, no dudaba en eliminar a todo aquel que intentara hacerle cambiar sus costumbres. En una de las sublevaciones de sus súbditos, Shang logró vencer al ejército dinástico, tras lo cual desterró a Jie.

Debido a la escasez de documentos, algunos historiadores ponen en duda la existencia de esta dinastía. No obstante, basándose en los detallados datos genealógicos incluidos en los Shi Ji o Registros históricos de Sima Qian —la crónica china por excelencia—, los arqueólogos se afanan en encontrar restos que ayuden a esclarecer la verdad.

Las investigaciones arqueológicas se iniciaron en 1959. En la actualidad, la mayoría de los investigadores coinciden en que las pruebas más convincentes de la existencia histórica de la dinastía Xia son los hallazgos efectuados en Erlitou, lugar de la provincia Henan donde en el siglo XX a. de C. se desarrolló la cultura del mismo nombre.

La mayor parte de las herramientas de producción desenterradas en el yacimiento arqueológico de Erlitou son de piedra, hueso y cuerno. En él no se no se han descubierto grandes piezas de bronce, pero sí abundantes cuchillos, punzones, puntas de flecha, vasijas de vino y otras herramientas, armas y recipientes fabricadas con esta aleación. Asimismo, se han hallado talleres de fundición, moldes de cerámica, escorias de bronce, además de objetos de jade, adornos incrustados con turquesas e instrumentos musicales. Todo ello es un reflejo del elevado nivel técnico alcanzado por la cultura de Erlitou y demuestra que en ella ya existía la división del trabajo.

En la dinastía Xia se elaboró el primer calendario chino, acervo de los conocimientos más antiguos de nuestro pueblo que, recogido en un libro de historia, ha llegado hasta nuestros días. En él se computan los doce meses según la posición de la Osa Mayor, se ofrecen explicaciones sobre la astrología, los meteoros y otros fenómenos naturales, y se determinan las labores agrícolas y actividades políticas más convenientes para cada mes.