Escuelas: Mencio y su ideario político
Distinguía rigurosamente dos clases, los gobernantes y los gobernados, consideraba que "los gobernantes trabajan con la mente, mientras que los gobernados trabajan con las manos". Tras equiparar las relaciones entre los dos a las existentes entre padres e hijos, abogó por que los gobernantes se preocuparan de los sufrimientos de los súbditos como si fueran sus padres y que los súbditos sirvieran a los gobernantes como a sus propios padres.
2009-06-09 16:07:05 CRI
El gran pensador chino Mencio (c. 372-c. 289 a. C.), uno los principales representantes de la escuela confuciana, vivió en pleno Período de los Estados Combatientes (siglos V-III a. de C.).

Conocido también como Mengke, nació en el Estado de Zou (actual Zoucheng, ciudad de la provincia de Shandong). Según se dice, descendía de una familia noble del Estado de Lu. Testigo de la "competencia entre cien escuelas", Mencio heredó y desarrolló el pensamiento de Confucio, fundador de la escuela confuciana, y creó un sistema filosófico completo que ejerció una notable y duradera influencia en las subsiguientes generaciones. De ahí que, tras Confucio, el Gran Sabio, Mencio fuera considerado el "segundo sabio".

Mencio recogió las idea morales de Confucio y las transformó en una teoría de la benevolencia que se convirtió en el núcleo de su ideario político.

Retrato de Mencio

Por una parte, distinguía rigurosamente dos clases —los gobernantes y los gobernados—, consideraba que "los gobernantes trabajan con la mente, mientras que los gobernados trabajan con las manos" y estableció una jerarquía basada en el sistema de la dinastía Zhou, que abarcaba desde el emperador hasta el pueblo llano. Por otra parte, tras equiparar las relaciones entre gobernantes y gobernados a las existentes entre padres e hijos, abogó por que los gobernantes se preocuparan de los sufrimientos de los súbditos como si fueran sus padres y que los súbditos sirvieran a los gobernantes como a sus propios padres.

Basándose en sus experiencias del Período de los Estados Combatientes, Mencio sintetizó la ley del auge y decadencia de los reinos en esta célebre máxima democrática: "Lo más importante es el pueblo; el estado lo es menos; y el soberano, menos aún". Para él, la prosperidad o decadencia de un Estado dependía de como se trata al pueblo. Este gran pensador chino concedía suma importancia al apoyo y el rechazo de los súbditos, y, tomando como referencia la historia, enfatizó en repetidas ocasiones que en esta dicotomía se encontraba la causa del éxito o el fracaso de un país.

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