
La hembra de tres años de edad salió a su nueva casa, la "villa" número 2 de la Base de Investigación de Crianza de Pandas Gigantes de Chengdu, a las 10:00 horas a la luz de las lámparas.
Mei Lan se volvió irritable y perdió el apetito a su llegada, pero ya se adaptó a la dieta, el clima y el ambiente luego de un mes de cuarentena, dijo Li Mingxi, especialista de adminitración animal de la base.
"Está haciendo progresos para entender el dialecto de Sichua", indicó Li.
Mei Lan, que nació y creció en el zoológico de Atlanta, solía ser una comedora melindrosa, pero ha ganado seis kilos de peso en los últimos 40 días.
"Al principio sólo comía panqués altos en fibra. Tuvimos que untar miel --favorita de los pandas gigantes-- en su nueva comida, el "wotou" chino (pan al vapor hecho con maíz y sorgo), así como ofrecerle una amplia selección de bambú".
El centro preparará a varios pandas machos para que ella elija cuando sea sexualmente madura a los cuatro años de edad. "Mei Lan podría ser una buena madre", señaló Li.
Tai Shan, un macho de cuatro años de edad que llegó junto con Mei Lan el 5 de febrero, conoció al público el 9 de marzo en la Base de Crianza Ya'an Bifeng Gorge del Centro de Protección e Investigación de Pandas Gigantes de Wolong.
Sólo una semana después de su llegada, Tai Shan comenzó a comer el "wotou" chino y bambú local y ha ganado tres kilogramos ahí, dijo Li Desheng, subdirector del centro.
Se suponía que Tai Shan regresaría a China a los dos años de edad. El gobierno chino acordó posponer su regreso dos veces en 2007 y 2009 a petición del Zoológico Nacional.
El padre de Tai Shan, Tian Tian, de 13 años de edad, y su madre Mei Xiang, de 12 años, regresarán a China en diciembre del año próximo.
Trece pandas gigantes chinos están en cuatro zoológicos de Estados Unidos.
Los pandas gigantes, conocidos por ser sexualmente inactivos, están entre los animales en mayor peligro de extinción del mundo.
Alrededor de 1.600 pandas gigantes viven en su hábitat natural en China, principalmente en Sichuan y las provincias noroeste de Shaanxi y Gansu. Otros 290 están en programas de crianza en cautiverio en todo el mundo, principalmente en China.
























