Al convocar la Conferencia, en abril de 2010, durante la clausura del VI Congreso del PCC, el entonces recién nombrado primer secretario del Partido y presidente cubano, Raúl Castro, anunció que, en la práctica, será una "continuación" de la magna cita.
Entre los puntos generales de la agenda figuran asuntos internos, como actualizar métodos y estilos de trabajo, estructuras y política de cuadros, incluyendo la ampliación y renovación del Comité Central (CC) del Partido.
La reunión estará presidida por la determinación de "cambiar todo lo que debe ser cambiado", contenida en el concepto de Revolución descrito por el líder histórico Fidel Castro.
En coincidencia, Raúl Castro ha reiterado su llamado a "preservar el futuro socialista de Cuba" y a "desterrar la mentalidad de inercia".
"Hay que transformar la mentalidad, que como barrera psicológica será lo más difícil de superar", expresó el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba en la apertura del Congreso.
Las palabras precedieron el análisis de los más de 300 lineamientos que marcan el futuro modelo económico y político del país para la "actualización" del socialismo en la isla caribeña.
Esa "plataforma de cambio" incluye apertura al sector privado, recorte de empleos estatales, descentralización de la agricultura, autonomía empresarial y eliminación de subsidios.
También se han levantado restricciones "excesivas" vigentes durante medio siglo, como la prohibición de la compraventa de casas y autos.
Pero el estadista, de 80 años, admitió que el programa marcha con dificultades: "Cada vez que sacamos (se promulga) una ley, un decreto" para "ir transformando" la economía, se "requiere un estudio de cientos de horas para cambiar lo que está escrito".
Con ese espíritu de "cambio de mentalidad", los delegados a la Conferencia examinarán, entre casi un centenar de propuestas, la limitación de los cargos políticos a un máximo de 10 años, o el equivalente en dos periodos de cinco años.
La medida atañe de forma directa al secretariado del Comité Central, con muchos miembros de larga trayectoria que, ya por sus años o su salud, no podrían prestar muchos servicios a la organización política, por lo que el liderazgo del país se estaría renovando de forma periódica.
Para Raúl Castro, Fidel dio el primer ejemplo en esta materia al solicitar, previo al Congreso de 2010, no ser incluido en la candidatura del CC.
Otro tema de la Conferencia que requerirá de una "nueva mentalidad" insta a eliminar todo tipo de discriminación, incluida la motivada por la orientación sexual.
En el documento base de discusión, el Partido propone abrir sus puertas, las del gobierno y las de los cuerpos armados a personas de cualquier "orientación sexual".
La hija del mandatario y directora del Centro de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro, anunció la celebración de un debate ante el parlamento para modificar el Código de Familia cubano vigente desde 1975 y legalizar la unión de los homosexuales.
Aunque el propio Raúl Castro ha querido despejar las dudas sobre la trascendencia de la Conferencia al señalar que "es un asunto interno del Partido y nada más", lo cierto es que la reunión devendrá un paso más en el programa de reconversión nacional que se desarrolla "con paciencia, sin apuros, para no cometer nuevos errores".
Ante los cambios económicos y sociales en el país se busca que el Partido, con su papel rector en la sociedad conforme a la Constitución, marche a la par con la reestructuración.
Como advirtió el presidente ante el órgano legislativo, el pasado 1 de agosto: "Sin cambiar la mentalidad, no seremos capaces de acometer los cambios necesarios para garantizar la sostenibilidad del socialismo".
Seis meses antes, ante la misma instancia, fue más lapidario al sentenciar: "O rectificamos o, ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras".
























