La creación de ambos puestos está contemplada en el Tratado de Lisboa, que entrará en vigor el primero de diciembre.
Van Rompuy reemplazará al sueco Fredrik Reinfeldt, el último de los presidentes rotativos, quienes, hasta entonces, habían sido alternados cada medio año.
El periodo de ejercicio del cargo para presidente permanente del Consejo Europeo será de 2 años y medio, con la posibilidad de ser reelegido.
Entre sus principales funciones está la de coordinar las posiciones en el interior de la Unión Europea, y establecer relaciones diplomáticas con los líderes de todos los países miembros.
El alto representante para la diplomacia y política de seguridad de la Unión Europea también es llamado canciller, el cual durará en el cargo un periodo de cinco años.
El Artículo 5, del Capítulo 16, del Tratado de Lisboa, describe que el presidente de la Unión Europea debe ser quien coordine las relaciones de los países miembros, mientras que, hacia el exterior, es la imagen que representa a los líderes de todas las naciones que la integran.
Días antes de la celebración de la cumbre, los líderes de los 27 países miembros tenían dos tipos de opinión sobre la elección del presidente: la primera de ella consideraba que el elegido debería de ser una persona que gozara de fama en la escena política internacional. De esta manera, su imagen sería reconocida al gestionar asuntos en el exterior.
La otra opinión estimaba que el trabajo principal del presidente de la Unión Europea debería basarse en coordinar asuntos internos, más que enfocarse en cuestiones externas.
Si pensamos en el perfil de los candidatos, Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña, se apegaba más a la primera opinión, mientras que Herman Van Rompuy, cumplía con las características de la segunda.
Sólo unas horas antes de la celebración de dicha cumbre especial, los líderes y partidos de todos los países llegaron al acuerdo de que la Unión Europea necesitaba a un mandatario con estilo pragmático, lo que dejó ver la preferencia de este organismo por el perfil de Van Rompuy.
La elección de Ashton como canciller de la Unión Europea también causó desconcierto. La información de que la comisaria comercial británica participaba en la elección se transmitió, al centro de prensa, minutos después del comienzo de la cumbre.
El hecho de haber contendido en la elección como canciller era razonable, si se considera que el primer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, cree que su país es un grande de la Unión Europea y tiene que tener un cargo en el Consejo.
Por otro parte, el objetivo de que la Unión Europea otorgara el cargo a una inglesa tiene la intención de que la Gran Bretaña, que siempre ha tenido buenas relaciones con Estados Unidos, no así con Europa, se involucrara en asuntos que conciernan a los países miembros.
Si se realiza una comparación, el poder del canciller de la Unión Europea es mucho mayor que el de su presidente, si se toma en cuenta que, entre otras cosas, dura en el cargo cinco años, en los cuales: se encarga de las relaciones exteriores; dirige una delegación diplomática, que cuenta con más de cinco mil personas; administra la ayudar del ultramar de siete mil millones de euros cada año, y puede decidir el objeto y el monto de la ayuda.
























