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Nuestra reportera Sofia Yin Xiaotong entrevista a Fernando Rodriguez, embajador de Bolivia
2009-03-24 15:28:27   CRI

 


 

Para ir a mi país, necesito alrededor de 42 o 44 horas, entre el tiempo de vuelo y la espera en los aeropuertos: son casi dos días. Eso hace que realmente, nos sintamos lejos. Pero al mismo tiempo, cuando veo a mis hermanos bolivianos (tanto de la parte andina como del trópico), y veo a los hermanos chinos de las diferentes etnias, veo una similitud muy grande en algunos rasgos; no solo en lo físico sino también en expresiones de su cultura.

Los tejidos, por ejemplo, se parecen. Las texturas de las pinturas, los signos que se utilizan. Yo soy un convencido de que nuestros pueblos han estado unidos desde la antigüedad, que tienen una larga memoria de compartir y me atrevo a decir esto porque hay palabras similares en nuestras lenguas andinas. Por ejemplo, al bebé se le llama "guagua" aquí y allá. El lago más importante de nuestra cultura, dividido es dos partes (una mayor y una menor), se llama "Titicaca". Por eso creo que hay muchos elementos para demostrar que estuvimos unidos antes y es hora de volvernos a encontrar.

Justamente creemos que una de las principales tareas es entendernos como amigos, reconocernos como hermanos y en ese proceso debemos caminar en este tiempo. Siendo buenos amigos podemos ser buenos socios. El tema del acercamiento cultural es muy importante. Ojalá podamos materializar Institutos Confucio en Bolivia, que sería un aporte muy interesante; y aquí en las provincias chinas tener algún escenario donde podamos poner algunas muestras de las diversas culturas de Bolivia.

Sin dudas, el informe de Wen Jiabao ha estado orientado a la actual situación y a cómo encarar los desafíos de una crisis que aparentemente es solo financiera; digo aparentemente, porque nosotros creemos que esta crisis tiene una de sus expresiones en las finanzas, pero es una crisis más profunda: es una crisis civilizatoria, en realidad. O sea, que el modelo industrialista, de la modernidad, que se inicia con la Revolución Francesa, que tiene todo su impulso con la Revolución Industrial, Agrícola y que avanza hasta finales del siglo XX, empieza a entrar en crisis, a no dar respuestas porque el proceso de industrialización avanza de tal manera en algunas partes del mundo y en otras está tan retrasado que las diferencias entre las regiones son muy grandes.

En algunas regiones, el uso de los recursos energéticos se desarrolla de tal manera que hoy nos encontramos ante la realidad concreta de que tal vez, en 15 años no tengamos más hidrocarburos en el planeta. Ese es un reflejo de la crisis del modelo industrialista, la cual ha llevado a situaciones geopolíticas y en pleno siglo XX. Entrando al XXI, nos hemos encontrado con acciones de países más fuertes sobre otros países, que han planteado situaciones que en el siglo XIX no se esperaban con el concepto de modernidad, de democracia.

En el siglo XX nos encontramos con invasiones, por ejemplo, de países poderosos a países que no son poderosos. Eso pone en crisis los conceptos de democracia, libertad. Si miramos los efectos, no solamente en el ámbito económico y político, sino en la utilización de los recursos del planeta.

Estamos frente una situación muy dura, estamos poniendo en riesgo la vida misma del planeta por la utilización desmedida de los recursos. Entonces, lo que aparece como una crisis financiera es más que eso. Es una crisis civilizacional, del modelo de la industrialización. Y frente a esa crisis, los estados dan una respuesta, entre ellos el chino.

En las cifras del estado chino, en ese contexto al que acabo de referirme, no diría que el estado chino tiene una política pragmática. Algunos teóricos sostienen que la economía china es pragmática; yo diría que es más bien heterodoxa, en el sentido de que dejó a un lado la ortodoxia marxista en los años 70, con el proceso de Reforma y Apertura, pero tuvo la virtud de abrirse al mercado mundial, pero sin perder la presencia del estado como el rector de la macroeconomía.

Ciertamente, la RPC no estuvo presente en el momento en que Bretton Woods comenzó a tener brillo y esplendor, pensando que alcanzábamos el máximo del desarrollo económico del planeta con un modelo que proponía en ese momento; pero tuvo la inteligencia y el bajo perfil para ser capaz de adecuarse al momento histórico, pero sin perderlo central, lo esencial: el control de la macroeconomía por el control del estado mismo, que es lo que no ocurre con otros estados en el planeta: son las empresas las que empiezan a definir al nivel de los estados cuáles son las políticas que se van a seguir. Lo que encontramos hoy, en medio de la crisis, es justamente eso.

Vemos grandes potencias mundiales que están teniendo que resolver las crisis de las empresas, para que esas crisis no terminen de afectar a los ciudadanos. Ahí, sin dudas, hay que resaltar el carácter socialista de la economía china, aunque algunos sostienen que China está en un proceso capitalista. No lo creo. Estas son justamente las pruebas de que el manejo macroeconómico de la política del estado es una práctica socialista. En ese contexto, las cifras: el 8 % de crecimiento refleja sin dudas un retroceso respecto a años anteriores, pero creo que no son elementos que puedan llevarnos a considerar un retroceso.

¿Qué quiero decir con esto? Obviamente, de 13, o de 11 a 8, hay una diferencia; pero ¿Quién paga la crisis? ¿A quién soporta la crisis? Esa es la pregunta que debemos hacernos.

En otros países de occidente, la crisis está siendo cargada sobre la espalda de ciudadanos. Se nacionalizan bancos para devolver ese dinero a la banca, para que vuelva a invertir en las empresas. Y por eso su crecimiento está en cero probablemente este año, o un poquito encima de cero. En China no ocurre eso.

En China, la crisis no la llevan los ciudadanos, la crisis la van a tener que soportar quienes han estado en mejores condiciones en los años pasados. Si miramos las políticas que se plantea el estado para encarar la crisis, tienen un alto contenido social: construir más escuelas, ampliar la seguridad social, el desarrollo de una política de seguridad alimentaria y de medicamentos. Esos ejemplos demuestran cómo el estado está planteándose que la crisis no la soporte el ciudadano de a pie, sino quienes tuvieron mejores posibilidades de crecer los años pasados, lo cual considero que es un acierto.

En otros países se produce el desempleo generalizado porque las empresas entran en crisis, sin embargo, en China se plantean tener un desarrollo del empleo urbano, de la fuerza de trabajo urbana: 11.13 millones más. Este hecho muestra con claridad que el estado está asumiendo el empleo como un elemento que permite la calidad de vida de los ciudadanos chinos, aun de los que se están incorporando al mercado del trabajo. En esa perspectiva, el índice per cápita va a aumentar, llegando al ámbito rural, que es lo que se ve en las cifras. Está planteado un mayor desarrollo de la economía en el ámbito rural. Los trabajadores del campo se han convertido en un elemento de la política focalizada del estado chino. Parecería que aquí no hay crisis, pero no es así, la crisis ha golpeado, sin dudas. La respuesta inteligente está en saber quién paga la crisis, a quién le toca una cuota más alta de sacrificio en una coyuntura como esta. El ciudadano chino común es favorecido por el estado chino.

Producto del desarrollo, del neoliberalismo, a partir de los años 70 y con mucho más impulso en los años 80, y ese concepto de la liberalización del estado, es decir, la desestructuración del estado para que sea el mercado el que vaya a definir las políticas generales, estos países encuentran una situación de crisis muy profunda, porque en el ámbito financiero se les han ido los términos de las manos, porque el dinero ha empezado a generar dinero por sí mismo; no hablamos de riquezas, sino de dinero circulando en el mundo en cantidades impresionantes sin que tengan un respaldo concreto. A esos ideólogos se les planteó en algún momento que ya no era necesario un respaldo, y que solo el dinero y el mercado podrían ser capaces de controlar en equilibrios las economías del planeta. En

En china no ocurre este proceso; en China siguió el estado manejando la macroeconomía y hoy el país puede enfrentar esta crisis en mejores condiciones que otros países del planeta, y eso lo ha logrado en muy pocos años.

En Bretton Woods seguramente a China no la tuvieron en cuenta, ni la mencionaron?ni se acordaron de ella. Pero en la crisis de los 90, en la crisis asiática, China ya comienza a tener un sentido para estos países. Y hoy todas las potencias de occidente andan detrás de la República Popular China, tratando de encontrar los mejores acuerdos para enfrentar juntos la crisis.

¿Cómo ocurre esto? No es un acto mágico. Implica todo un manejo de la economía, de la macroeconomía del estado. Ahí está la virtud.

Frente al momento que vive el planeta, de crisis donde se empiezan a plantear contradicciones, incluso frente a la propia propuesta de la OMC porque los países empiezan a plantearse medidas proteccionistas, desnudan en realidad el tipo de economía que tenían, develan las contradicciones internas que tienen. En China la política sigue siendo la misma.

Yo encuentro muy coherente el hecho de plantear que en esta crisis, que es una crisis planetaria, todos tenemos un rol que cumplir: países más grandes, más chicos, países con economías más consolidadas, países con economías en desarrollo, tenemos algo que decir.

En este contexto la RPC se pone en esa condición de dialogar con cada uno de acuerdo a las necesidades y capacidades de ambas partes. Y eso me parece muy interesante e inteligente. El concepto, tan bien esgrimido, de tener negocios compartiendo las ganancias hoy ha dejado de ser una consigna y en la realidad se muestra que sí es posible, que tanto mi país, como la RPC puedan ganar haciendo negocios juntos. Eso encaja perfectamente con lo que plantea mi presidente: "queremos socios, no patrones".

En esa medida, creo que frente al proteccionismo de algunos países, la potencialidad, la solidez de la economía china le permite orientar en gran medida lo que pueden ser nuevos diálogos comerciales, no solamente en la región sino en el todo el mundo.

El proteccionismo ya empezó a producir la crisis. Justamente digo que se develan en esta crisis las contradicciones de los organismos estatales, que por un lado planteaban dentro de la OMC un estilo abierto de relaciones, pero que en la práctica tenían políticas. El tema de la elevación del precio de los cereales es un claro ejemplo. El proteccionismo es uno de los factores que ha producido esta crisis y que estaba antes ya presente. Ahora son medidas proteccionistas externas, pero hace 10 años o más, el proteccionismo ya estaba presente en la economía.

En el informe del premier hay un concepto central: civilización ecológica. Aparece solo una vez en el documento, pero creo que es muy revelador de cabía dónde debemos apuntar.

Frente a la crisis de la civilización industrial, debemos plantearnos la civilización ecológica. Yo veo, entiendo, traduzco de los planes para este años de la República Popular China que van a incrementar en un 25 % la investigación; y si miramos las áreas de investigación que va a desarrollar la RPC, justamente apuntan hacia la creación de un nuevo conocimiento hacia lo que es energía limpia, desarrollo ambiental, manejo de los recursos de una manera sana y limpia, y creo que es muy notable.

Mientras que en occidente se vienen sufriendo las consecuencias del mal manejo de la Madre Tierra, que en Bolivia llamamos la "Pachamama", que ha sido enfermada, envenenada por el mal manejo de los recursos, en la RPC empiezan a ver con responsabilidad el desarrollo de nuevas tecnologías limpias, sanas, equilibradas que permitan una relación armónica entre el ser humano y la naturaleza.

Yo creo que ese concepto de civilización ecológica es muy valioso en ese informe.

Desde hace 40 años escucho Radio Internacional de China. Me gustaba escuchar noticias de los países que en esos momentos estaban en revolución. Bolivia es un país ubicado a una gran altura. En La Paz, vivo a más de 3600 metros sobre el nivel del mar, por eso la posibilidad de captar las ondas de las radios de todo el mundo es mayor.

Yo no necesitaba un aparato muy sofisticado, utilizaba un receptor que tenía una frecuencia normal y la onda corta, y una antena. Era mi afición. Además pude conocer en una recepción en la embajada de Cuba quien había sido el primer locutor que había lanzado el primer jingle, porque la emisión comenzaba con unas campanitas: "Radio Pekín?" Tuve la posibilidad de conocer a la persona que hacía ese anuncio.

¡Somos tantas personas en el planeta?! Y justo en una reunión coincidí con él, y me dio mucha alegría conocerlo, después de 40 años de haberlo escuchado.

Me convoca mucho la radio. Me siento amigo de la radio.

 
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