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Un aldea fronteriza en la que no parece haber frontera
2008-12-25 09:37:21   CRI

El distrito de Jinping se encuentra en el sur de Honghe, prefectura de la provincia suroccidental china de Yunnan. Este distrito tiene una línea fronteriza de 502 kilómetros con Vietnam. A uno y otro lado de dicha línea hay varias aldeas. Desde la normalización de las relaciones entre China y Vietnam, los Gobiernos de uno y otro país vienen esforzándose por desarrollar las infraestructuras de sus regiones fronterizas para elevar el nivel de vida de la población local. Uno de los frutos de tales esfuerzos es el mercado fronterizo, gracias al cual chinos y vietnamitas están prosperando y estrechando su amistad. En el programa de hoy visitaremos el mercado de la aldea fronteriza de la etnia hani del distrito de Jinping.

A las dos de la tarde entramos en la aldea por la calle asfaltada llana y ancha que la cruza de principio a fin. En una casa de ladrillo, varios hombres de mediana edad charlaban y fumaban en pipas de agua.

Uno de estos hombres era Pu Yuzhong, alcalde de la aldea fronteriza. Acompañados por él, fuimos hasta el mojón que señala el límite entre China y Vietnam. Sobre el mojón, situado a la izquierda del mástil que sostiene la bandera nacional china, figura la siguiente inscripción: «China 62(1)». En la dirección opuesta, en medio de la montaña se divisa una casa amarilla de tejado plano. Ante la casa, ondea una bandera de Vietnam, muy llamativa entre el verde del bosque. Como nos dijo Pu Yuzhong, se trata de un puesto fronterizo vietnamita. Con la ayuda del zoom de mi cámara, pude ver la inscripción esculpida en el mojón: «Vietnam 62(2)».

Detrás del hito fronterizo chino, fluye un apacible riachuelo conocido como arroyo de la frontera. Sobre él se tiende un rudimentario puente de hierro cuya anchura no supera los cuatro metros. El alcalde Pu Yuzhong nos comenta que este puente facilita los contactos de los aldeanos con el exterior. Lo cierto es que el puente, un poco rústico, es muy diferente de lo que me esperaba.

Frente a la aldea fronteriza china se extiende la provincia vietnamita de Lai Chau. A tres o cuatro kilómetros de aquí se encuentra Huilong, aldea vietnamita del distrito de Phong Tho. Gao Hai, habitante de la aldea fronteriza, nos comentó:

«La mayoría de la gente de aquí somos de la etnia hani, como los habitantes de las aldeas vietnamitas del otro lado. Somos de la misma etnia, llevamos la misma ropa y hablamos la misma lengua. También compartimos costumbres y fiestas folclóricas. Muchos tenemos familiares al otro lado de la frontera. El primo de mi padre, por ejemplo, vive allá».

Los hani cuentan los días basándose en los doce animales del zodíaco de los han. El día de descanso es el de la serpiente, lo que significa que de cada doce días uno es festivo. Gao Hai lamentó que no hubiéramos venido en un día de feria, cuando reina una gran animación en la aldea y su calle asfaltada rebosa de gente.

«Los días de feria, los vietnamitas vienen a vender maíz y yuca, y a comprar artículos de uso cotidiano. Entre vietnamitas y chinos, nos reunimos 600 o 700 personas. Somos tantos que no todos podemos instalar un puesto y las motos no pueden pasar.»

Según Gao Hai, entre las cincuenta y una familias que viven en su aldea solamente hay cuatro que no se dedican al comercio. Gao Hai vende detergente, glutamato monosódico (aditivo utilizado como condimento) y otros productos de uso cotidiano, actividad que le proporciona más de 10 000 yuanes al año. Además, en su casa cultiva plátanos y yucas, y cría cerdos. Entre una cosa y otra, los ingresos de Gao Hai superan los 30 000 yuanes anuales.

El alcalde Pu Yuzhong compró una nevera, un televisor en colores y otros electrodomésticos tres años después de haber empezado a celebrarse las ferias. El año pasado se compró una camioneta para transportar mercancías.

«Antes no estábamos en condiciones de montar ferias y la vida resultaba muy dura. Estos últimos veinte años han sido muy difíciles para nosotros. Ahora, en cambio, podemos organizar ferias y cada año que pasa nuestro nivel de vida es más alto.»

Con los años, la fama del mercado de esta aldea del distrito de Jinping fronteriza entre China y Vietnam no ha hecho sino extenderse. A él acuden gentes venidas de pueblos y distritos vecinos. También hay cambistas, puesto que se utilizan tanto la moneda china (el yuan renminbi) como la vietnamita (el dong). En el mercado se oye hablar en vietnamita, en dialectos chinos y en la lengua de los hani, sin que ello represente obstáculo lingüístico alguno.

Mientras charlábamos, llegó un joven que se puso a hablar con el alcalde Pu Yuzhong en la lengua de los hani.

Este joven, llamado Asha, es de la aldea vietnamita de Huilong. Se dedica principalmente al transporte con automóvil. Pu Yuzhong le preguntó qué traía esta vez. «Maíz», le contestó Asha.

Gao Hai nos explicó que los trámites para cruzar la frontera con China son muy sencillos. Por eso los vietnamitas no solo vienen los días festivos, sino siempre que quieren hacer compras o conversar con familiares y amigos.

«Estábamos hablando sobre cómo desarrollar el comercio, ganar dinero y prosperar. Creo que el año que viene sería bueno cultivar más yuca y maíz, y añadirles fertilizante.»

Según el alcalde Pu Yuzhong, el gobierno del distrito de Jinping siempre ha dado mucha importancia al mercado sino-vietnamita de su aldea fronteriza. Buena prueba de ello es que envía regularmente a expertos para divulgar experiencias empresariales y técnicas agrícolas. A comienzos del 2008, un grupo de funcionarios del gobierno distrital inspeccionó la situación del mercado, tras lo cual se decidió ampliarlo y promoverlo. De momento está previsto que a principios del 2009 se inaugure una carretera que enlazará la aldea fronteriza con el puerto del río Jinshui. Gracias a esta carretera, la distancia entre ambos puntos será de 6 kilómetros, 14 kilómetros menor que la actual.

Gao Hai dijo:

«Nuestra mayor esperanza es que el gobierno expanda la feria. Cuanto más ancha sea la carretera, mejor: podrán venir más chinos y más vietnamitas. Estoy seguro de que nuestra aldea se desarrollará cada vez más.»

En esta región montañosa, el sol proporciona un calorcito muy agradable. Sentados junto a la puerta, Asha y varios aldeanos fuman en una pipa de agua. Solo hay dos días de mercado al mes, nos dice el joven de Vietnam, pero en la temporada alta él viene aquí nueve o diez veces al mes para vender sus productos agrícolas. Asha también confía en que el mercado de esta aldea china de la provincia de Yunnan fronteriza con Vietnam se amplíe constantemente.

 
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