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La calle Qianmen recupera su vieja fisonomía
2008-07-16 14:25:07   CRI

Cuando se habla de la vieja cultura de la capital Beijing, lo primero que acude a la mente es el Palacio Imperial. Pero al sur de este impresionante complejo palaciego, no muy lejos, se encuentra la calle de Qianmen, una de las partes de la ciudad que mejor ha conservado su vieja fisonomía. Tras algo más de un año de reparaciones y restauraciones, la calle de Qianmen se ha abierto de nuevo a los habitantes de la capital y a quienes la visitan, evocando en unos y otros el Beijing de principios del siglo XX. En los próximos minutos les ofrecemos un reportaje sobre este proyecto de remodelación recién finalizado.

Antes de centrarnos en Qianmen, conviene repasar un poco la historia de Beijing. A comienzos del siglo XV, la dinastía Ming estableció su capital en esta ciudad. Construida a lo largo del eje norte-sur, contaba en su interior con nueve puertas. La del sur era la puerta de Zhengyang, conocida popularmente como Qianmen o "puerta delantera". En las dinastías Ming y Qing, la calle de Qiangmen era la zona más próspera y bulliciosa de la capital, no en vano en ella se encontraban las sedes de los organismos gubernamentales. Además, en esta calle se alojaban los forasteros que venían a Beijing a despachar diversos asuntos, circunstancia que con el tiempo fue convirtiéndola en un animado barrio comercial. Los documentos históricos revelan que en un radio de unos kilómetros cuadrados se establecieron más de 140 casas gremiales, lo que da una idea de la prosperidad de esta calle y sus alrededores. Wang Shiren, investigador de la Oficina de Reliquias Culturales de Beijing, nos ofrece más detalles:

"Desde su construcción en el siglo XV, la calle de Qianmen se ha renovado en cinco ocasiones. La penúltima fue a principios del siglo XX. Según los beijineses de setenta y ochentaitantos años, fue entonces, en las décadas de 1920 y 1930, cuando la calle de Qianmen vivió su época más brillante."

Un actor de 68 años llamado Liang Houmin todavía recuerda la prosperidad reinante en aquel entonces en la calle de Qianmen:

"Quienes hemos conocido la vieja ciudad de Beijing, seguimos recordando muy bien el atractivo que ejercía esta calle. Era allí adonde todos nos dirigíamos cuando salíamos de compras, ya que en Qianmen había infinidad de tiendas y se encontraban las marcas más prestigiosas, como Rui Fuxiang, Neiliansheng o Ma Juyuan, algunas de las cuales siguen existiendo. Hoy en día, la calle de Qianmen se resiente de la competencia de los numerosos barrios comerciales surgidos en Beijing y las tiendas de las viejas marcas hacen menos negocio que los grandes almacenes."

Liang Houmin ha mencionado algunos de los establecimientos más conocidos de la calle de Qianmen: la tienda de telas Rui Fuxiang, la zapatería Nei Liansheng y la sombrerería Ma Juyuan. Una canción beijinesa dice así: "Lleva un sombrero de Ma Juyuan, viste telas de Rui Fuxiang y calza zapatos de Nei Liansheng". Así es la espléndida calle de Qianmen, adonde ahora acuden quienes siguen la última moda para comprar productos de prestigiosas marcas internacionales.

A raíz de su veloz desarrollo socioeconómico, Beijing se ha convertido en una urbe internacional con numerosos centros comerciales. Paralelamente, la calle de Qianmen fue perdiendo su esplendor de antaño. Sus viejas construcciones se hallaban en muy mal estado, tanto es así que siete de cada diez amenazaban ruina. En vista de ello y con el propósito de preservar esta valiosa parte de la historia de Beijing, en mayo del 2007 se puso en marcha un ambicioso proyecto que a lo largo de varios años ha sido revisado una y otra vez por dieciséis especialistas en reliquias culturales. Uno de ellos, Wang Shiren, nos comentó al respecto:

"En la elaboración del proyecto nos guiamos por dos principios. El primero consistía en tener en cuenta el carácter a la vez comercial e histórico de la calle. Es decir, teníamos que lograr combinar su función comercial con su antigua fisonomía. El segundo principio consistía en proteger el patrimonio histórico y recuperar sus elementos simbólicos."

Wang Shiren añadió que la remodelación de la calle de Qianmen, basada en el aspecto que ofrecía a principios del siglo XX, ha incluido la restauración de nueve edificios de valor histórico, el restablecimiento de cuarenta y una tiendas, la reconstrucción de tres arcos conmemorativos, el realce artístico de cinco edificios históricos y la construcción de cincuenta y dos casas cuyo estilo imita el de aquella época.

La calle de Qianmen tiene 21 metros de ancho y unos 840 de largo. En el extremo norte se levanta un pailou o arco adornado cuya construcción ha exigido un minucioso examen de fotos antiguas y la cuidadosa consulta de archivos históricos. Este pailou de madera es actualmente el mayor de Beijing. Adornado con tallas y pinturas de marcado sabor antiguo, en su centro aparece escrito "Puente de Zhengyang" con vigorosos caracteres dorados. Después de pasar por debajo del pailou, entramos en la calle de Qianmen. El suelo está pavimentado con pizarra de colores verde oscuro y blanco. En tiempos de la dinastía Ming, los emperadores pasaban por esta calle cuando se dirigían al Templo del Cielo para ofrecer sacrificios a los antepasados y a las divinidades celestes y terrestres. Tras la remodelación, en cierto modo se ha recuperado este capítulo de la historia, ya que por el centro de la calle discurre un camino imperial de tres metros de ancho. A uno y otro lado se alinean algún que otro teatro, así como tiendas y restaurantes muy populares entre los beijineses Beijing, como el restaurante Quan Jude, cuya especialidad es el pato asado, la primera librería de lance de propiedad estatal y el estudio fotográfico Dabei, fundado 80 años atrás. De vez en cuando, se ve pasar un tranvía al que los beijineses más ancianos llaman Dang Dang, en referencia a la campanilla de cobre que cuelga de su primer vagón y que el conductor del tranvía hace sonar pisando un pedal. Tras medio siglo de ausencia, el Dang Dang ha vuelto a la calle de Qianmen, despertando con el tintineo de su campana entrañables recuerdos entre los beijineses de más edad. Xi Fushun, una señora de 61 años, nos dijo:

"Cuando era niña, siempre me ponía cerca del conductor. De vez en cuando me dejaba pisar el pedal y entonces sonaba la campanita: dang dang. Cuando veo el tranvía, me siento muy alegre y feliz."

Liu Xin y Dong Xiuqing, antiguas vecinas de los alrededores de la calle de Qianmen, se mostraron muy excitadas al ver los resultados de su remodelación.

"Con el tiempo, las tiendas más prestigiosas abrirán establecimientos en esta calle, pero su fisonomía tradicional se mantendrá. Recuerdo que cuando era niña esta calle era muy próspera y siempre veníamos aquí a comprar. Están haciéndose grandes esfuerzos por recuperar y proteger la parte antigua de la ciudad. Me parece muy bien, ya que el resultado es como un rollo de pintura que se despliega ante nuestros ojos. "

Gracias a la reapertura de más de un centenar de antiguos establecimiento comerciales beijineses, la calle de Qianmen recuperará su esplendor de antaño. Y durante la celebración de los Juegos Olímpicos, la calle de Qianmen atraerá seguramente a numerosos visitantes deseosos de sumergirse en el encanto de unas Olimpiadas realmente humanas.

 
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