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Repatriados de ultramar: gloria pasada de moda
2007-12-13 09:31:39   China Hoy - CRI

Por SI YAN

En China, repatriados de ultramar es un término que se emplea para clasificar a quienes regresan al país tras terminar sus estudios en el exterior. Desde 1978, año en que se implementó la política de la reforma y apertura hacia el exterior, hasta finales de 2006, un total de 1.067.000 estudiantes chinos cursaron estudios en el extranjero, más del 70% de ellos después de 2000. Entre los 275 mil que ya regresaron a la patria, 42 mil lo hicieron en 2006, representando un crecimiento del 21,3% en comparación con el año anterior y una tendencia de aumento anual.

En 1987, según un acuerdo entre los gobiernos chino y británico, la parte china enviaría su primer grupo de estudiantes a cursar carreras de MBA al Reino Unido, pagadas por la parte británica. Entre los 20 estudiantes enviados se incluyó Wang Yafei, quien más tarde se convertiría en la primera mujer china que consiguió el título de MBA en Inglaterra. Así, de una simple maestra de inglés, Wang Yafei pasó a trabajar como profesora visitante de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, y acumuló una rica experiencia profesional en los sectores de las acciones y las inversiones. Además, estableció en la Universidad de Beijing el primer centro de orientación de profesión para los estudiantes en China. Desde noviembre de 2005, Wang Yafei está a cargo del intercambio internacional del Instituto de Administración Guanghua de la referida universidad.

Debido a su experiencia estudiantil transnacional, los retornados de ultramar fueron talentos reconocidos por la sociedad y, muchas veces, hasta objetos de envidia. Sin embargo, cuando ir a estudiar al extranjero deviene cada día más fácil, es mayor el número de estudiantes chinos que regresan a la patria una vez terminados los estudios. La mayoría no cuenta con experiencia laboral alguna en el exterior, lo que les ha dificultado encontrar un empleo ideal en el interior del país. "En la parte continental de China, por el cambio socio-económico, la gente asume una actitud cada día más normal respecto a los retornados del exterior, quienes también dejan de considerarse diferentes a los graduados nacionales. El motivo radical del cambio consiste en que, con la apertura del mercado, China está formando políticas y normas compatibles con los países occidentales. Bajo la circunstancia de la internacionalización de los talentos nacionales y la nacionalización de los internacionales, la gloria de los retornados de ultramar ha pasado a la historia", expresó Wang Yafei.

Aumenta competitividad para conseguir empleo

Se calcula que decenas de miles de chinos salen anualmente al exterior para cursar estudios. Aquellos que viajaron a países y escuelas de segundo o tercer niveles aprendieron muy poco después de varios años de estudios. Poco a poco, las personas se dieron cuenta de que retornado de ultramar no es sinónimo de talento.

Como en agosto comienzan los estudios en varios países foráneos, la Sra. Guo visitó cinco veces en una semana al Aeropuerto La Capital de Beijing para despedir a quienes van a estudiar al exterior, entre ellos el mayor tiene 22 años y el menor 16.

Zhang Jin, de 16 años, viajó a Nueva Zelanda. "Allá terminará sus estudios de preparatoria, licenciatura y master. Regresará en calidad de talento de alta categoría", opinaron sus padres.

No obstante, esta brillante perspectiva requiere de un pago muy elevado. Al llegar a Nueva Zelanda, ante todo, el adolescente tiene que perfeccionar su dominio del idioma, asistiendo a una escuela que cobra dos mil yuanes por semana (más de 125 dólares). En vista del nivel actual de inglés de Zhang Jin, sus padres pagarán al menos sus clases de idioma durante medio año. Además, se incluye un promedio de 60 mil yuanes por año en la preparatoria, 80 mil yuanes anualmente en la universidad ? carreras promedio, no como la de medicina- y algo más alto para el master, así como 50 mil yuanes para los gastos de vida. Si se suma el costo de los boletos de avión, un estudiante chino en el extranjero invierte cientos de miles de yuanes para concluir sus estudios desde la preparatoria hasta el master. Lo bueno es que Nueva Zelanda permite a los alumnos mayores de 16 años trabajar 20 horas a la semana y generalmente ganan 50-60 yuanes por hora. Pese a ello, el ingreso será insignificante en comparación con el altísimo egreso.

El colosal costo de los estudios hace que muchos retornados sean hipercríticos a la hora de buscar trabajo. No pocos salieron al exterior en edades tempranas y, aunque dotados del título académico, carecen de una real capacidad laboral y frecuentemente se quejan de la diferencia de las condiciones laborales entre China y los países desarrollados. Ello está muy lejos de lo deseado y exigido por las empresas, que no tienen ningún interés en pagar un salario para enseñar a un empleado a trabajar.

En realidad, la falta de experiencia laboral constituye también un obstáculo en la busca de empleo para los graduados nacionales. En este sentido, éstos y los repatriados parten del mismo punto. Los segundos, pese a haberse graduado de famosas universidades extranjeras, tienen que ganar la competencia mediante sus verdaderas experiencias y capacidades laborales.

Estudiar en el exterior, fuente de experiencias diferentes

Antes de viajar a Inglaterra, Li Qi, de 23 años, consiguió el primer lugar en la Copa Desafío --Competición de Creatividad del Plan Comercial en la zona de Beijing-- y fue admitido por la Universidad de Comunicaciones como estudiante de posgrado. Sin embargo, este futuro asegurado que al parecer tenía Li Qi, carece de sentido de novedad y desafío. Estudiar en el extranjero puede brindar un título académico y, lo más importante, muchas experiencias nuevas, nuevo modo de ser, nuevos estudios y nuevos amigos...

Con el objetivo de cosechar experiencias diferentes, Li Qi viajó al Reino Unido.

Estudiar en el extranjero con el fin de enriquecer la vida refleja el carácter particular de los universitarios de esta generación. Según Li Qi, el desarrollo individual tiene que ver con las oportunidades, capacidad y modo de ser. Las ocasiones están algo fuera del control personal, pero la capacidad puede elevarse en el estudio y el trabajo. Pero el último sólo se perfecciona a través de los contactos con las personas y las cosas novedosas.

Un joven retornado dijo que cuando estudiaba en Singapur, también tenía un trabajo a tiempo parcial. En realidad, él no tiene ninguna dificultad económica, por lo que el objetivo del trabajo era más bien adquirir nuevas experiencias que ganarse la vida.

Crear una empresa propia

Li Kai, nacido en 1981, estudió en la Universidad Central de las Etnias, donde asumió la presidencia de la federación estudiantil. Cuando se graduó en 2002, no le costó trabajo conseguir un puesto como funcionario público en el gobierno a nivel de distrito en Beijing. Poco después, el joven fue admitido en el Instituto de Derecho de la Universidad de Temple, Estados Unidos.

Dos años más tarde, al regresar a China, Li Kai se encontró con grandes cambios en la situación laboral del país. Tras experimentar muchas dificultades, finalmente comenzó a trabajar en una asociación subordinada a algún departamento gubernamental.

Sin embargo, la experiencia de estudiar fuera cambió la forma de pensar del joven. Cuando estudiaba en la universidad nacional, sólo deseaba contar con un trabajo estable en el gobierno, pero luego de su experiencia en ultramar no podía adaptarse a este modo de trabajo. Al ver que este puesto le restaba ímpetu y creatividad, decidió abandonarlo y fue a una oficina de abogados.

En los últimos seis años, la Federación Nacional de la Juventud de China organiza la Feria Semanal Hacerse de Emprendedores para los Repatriados de Ultramar con el fin de brindar a éstos los servicios en plan de proyectos, contratación de talentos, informaciones e investigación ambientales cuando desean crear su propia empresa.

Han Xiaohong, presidente de la Cadena Ciji del Examen de Salud, estudió en Alemania y terminó el doctorado en medicina. Después de regresar a China, ella estableció su cadena de examen de salud dirigido a las personas sanas, que en cuatro años se convirtió en el mayor instituto de administración de la salud en China. Según el estándar internacional, la administración de la salud puede bajar al 10% el costo de salud para el 90% de las personas y las empresas, mientras el 10% de las personas y las empresas sin administración de la salud pagarán 90% más del costo. En este sentido, la cadena ayudó al país a ahorrar casi dos mil millones de yuanes en la inversión sanitaria.

Para estimular las acciones emprendedoras de los repatriados, el país implementará en los años venideros una serie de proyectos para facilitar que los retornados del exterior pueden aprovechar su patente, tecnología y fruto científico y transferirlos en acciones de la empresa. Desde 2006 hasta 2010, se planea establecer 150 parques incubadores de diferentes niveles en el país, entre ellos 40-50 fundados por el Ministerio de Personal y los gobiernos locales, en que entrarán más de 10 mil empresas creadas por los repatriados de ultramar.

 
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