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Fragmentos de Zhuangzi
2007-11-30 09:47:49   CRI
A continuación venían las nociones referentes a las ocupaciones según la capacidad de cada uno, la discriminación de lo justo y de lo injusto, finalmente las recompensas y los castigos. Los sabios y los hombres comunes tenían deberes propios particulares; el noble y el humilde ocupaban sus respectivos puestos en la sociedad. Y estando los hombres cualificados y los mediocres, cada uno, llevado de sus propias tendencias, fue necesario establecer una distinción entre las capacidades, y adoptar una nomenclatura adecuada. Y por tal motivo fue escrito: "Donde hay una forma, hay también un nombre". De esta manera, los mejor cualificados servían al Emperador asegurando la prosperidad de los súbditos, a los que educaban con el ejemplo sin constricción alguna, obedeciendo el modo de obrar del Cielo y de la Tierra. Tal era la edad de la paz absoluta, del gobierno perfecto.

Los antiguos poseían en verdad las formas y los nombres, pero no les daban la preeminencia; no se fantaseaba, no se discutía de ello, como hacen los sofistas hodiernos. Era necesario atravesar cinco fases para llegar a las formas y a los nombres, y superar otras cuatro para tratar de las recompensas y de los castigos.

Se buscaban entonces todas las soluciones en las raíces, en el origen , en el Principio que lo abarca todo. Y así, considerar las cosas de lo alto constituía la superioridad de aquel gobierno; mientras que pasar directamente a las formas y a los nombres equivale a perderse en las particularidades - como hacen los sofistas contemporáneos - , es de nuevo ignorar su origen.

Los que argumentan en sentido contrario no hacen sino invertir el procedimiento para llegar al conocimiento del Principio: sería mejor que se dejaran guiar por otros antes que pretender gobernar.

Pasar directamente a las formas y a los nombres, a los castigos y las recompensas, equivale en verdad a tomar la parte instrumental del gobierno, no a conocer su principio; no se destina sino a los que tienen conocimientos limitados; puede valer para los administradores, pero no sirve para regir el Imperio. De hecho las ceremonias y las leyes por supuesto existían entre los antiguos: habían sido dispuestas por los gobernantes para utilidad de los súbditos, pero ciertamente no se contaba con ellas para asegurar la prosperidad.

 
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