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El teatro chino
2007-11-28 09:01:00   CRI

El teatro chino ocupa una posición intermedia entre la literatura clásica y todo ese cuerpo de la literatura que se acerca más a lo que en este término incluyen los autores occidentales: la llamada literatura de imaginación. Esta última, o sea el teatro y la novela, se han escrito en China en el idioma Baihua, es decir, en el idioma nativo coloquial del pueblo; por eso, estuvo menos condicionada por la rigidez de las normas clásicas de la literatura china, creciendo y desarrollando constantemente esa libertad creativa. Porque la composición dramática china ha sido, sobre todo, poesía, aceptada como la expresión más elevada de la literatura, mucho más que la novela, y casi a la par con la lírica Tang. Los sabios sentían menos vergüenza al trascender que escribían obras teatrales y más cuando se trataba de novelas. En general, escribir dramas no implicaba una labor anónima o sometida a intensos debates, como ocurría con la elaboración de novelas.

Sobre esta base el sector de la literatura imaginativa creció constantemente en importancia y belleza hasta lograr, ya en los tiempos modernos, el reconocimiento de sus propios méritos, ejerciendo sobre el pueblo una influencia que jamás consiguió la literatura clásica.

Este carácter híbrido del teatro chino explica su composición peculiar y también su gran influencia popular. El teatro chino es una combinación de diálogos en el idioma hablado, fácilmente inteligible para el público, y con mucho carácter, resultando, pues, del todo diferente al teatro convencional de Occidente. Las canciones aparecen en breves intervalos, y destacan más que las partes habladas. Como es natural, en las obras cómicas abunda más el diálogo, mientras que en las tragedias o en los dramas amorosos y tragedias, la acción es más determinante. En realidad, en China, se acude más al teatro para oír las canciones que para ver la representación. Se habla de ir a escuchar una obra, y no de ir a verla. Parecería, pues, que la traducción de la palabra china Xi como drama o teatro es un tanto engañosa, y que sería mejor hablar de ópera china.

Solamente si se comprende al Xi chino como una forma de ópera se entenderá por qué atrae tanto al público, así como las particularidades de su composición. Porque el atractivo del teatro -especialmente del teatro occidental moderno- se refiere, sobre todo, al entendimiento, mientras la ópera apela conjuntamente a los sentidos, a través del color, la voz, el ambiente y la emoción. El instrumento predilecto del teatro es el lenguaje hablado, pero en la ópera es la música y el canto. Quien va al teatro a ver un drama, espera seguir un argumento que le seduce por sus conflictos de carácter y sus sorpresas o la novedad del movimiento, y quien va a la ópera se dispone a pasar una noche durante la cual su intelecto se abandona y sus sentidos son abrazados por la calma de la música, el color y el canto.

Esto explica por qué casi no hay obras teatrales que sean dignas de ver por segunda vez, y que, en cambio, haya quienes no se cansan de ver la misma ópera, una y otra vez, sin por ello perder ni un ápice del inmenso goce que les produce. Las llamadas Jingxi (ópera de Beijing) forman un repetorio de menos de cien piezas que se representan una y otra vez sin que pierdan su popularidad. Y el público aplaude gritando "Hao", invariablemente, al terminar las canciones que presentan un atractivo musical más intenso y complejo. La música, pues, es el alma del drama chino, y la puesta en escena es apenas un accesorio de la técnica del cantante de ópera, conservando, en esencia, el mismo nivel disfrutado por las primas donnas de Occidente.

En las obras dramáticas del norte, las canciones de cada acto estaban a cargo de una misma persona, aunque muchos actores tomaban parte en el diálogo. En los dramas del sur, las limitaciones de la técnica dramática eran menos rígidas, había más libertad, y de estos dramas salieron unas obras más extensas. En la Dinastía Ming se llamaron Chuanxi. El número de actos, que por su extensión se corresponden con las escenas en el teatro occidental, ya no quedó limitado a cuatro; podían emplearse rimas diferentes en las canciones del mismo acto; varios cantantes, ya sea alternativamente o al unísono, cantaban el mismo acto; las tonadas eran diferentes de las que se empleaban en los dramas del norte, haciendo largas modulaciones de sílabas sencillas.

Desde un punto de vista puramente literario, las obras dramáticas chinas contienen un tipo de poesía que supera en mucho a la lírica Tang, tanto en poder como en belleza. Los autores de poesía dramática tenían que acomodarse a las exigencias de la música, pero los versos, siendo largos, permitían la inserción de sílabas adicionales y el ritmo era más amplio y más adaptado al idioma popular en que se escribía.

 
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