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Fragmento de Zhuangzi
2007-11-16 10:35:13   CRI
Del no actuar surgen las meditaciones de los Hombres Verdaderos y las acciones de los grandes Emperadores; no intervenir asegura el honor; dedicarse a lo puro y a lo simple eleva sobre todas las cosas. Comprender la naturaleza del influjo del Cielo y de la Tierra, que es un no intervenir benévolo y tolerante, he allí la "Gran Raíz", el "Gran Origen", el concordar con el Principio. Practicar una no intervención análoga en el gobierno del Imperio, he allí el secreto del acuerdo con los hombres. Y la armonía entre los hombres es la gloria humana, la felicidad de aquí abajo; la armonía con el Cielo es la gloria celeste, la beatitud suprema.

¡Oh Gran Ejemplo mío, Tú que destruyes todas las cosas sin ser cruel! ¡Tú que vivificas sin ser bueno! ¡Tú que fuiste antes del tiempo y no tienes edad! Tú que cubres todo como el Cielo, que sostienes todo como la Tierra, que eres el autor de todo sin tener una habilidad específica. Por éso está dicho: "Aquel que en vida conoce la alegría celeste, actúa como el Cielo, y a su muerte padecerá solamente modificación del elemento físico; sin obrar comunica al Yin la modalidad pasiva, obrando comunica al Yang la modalidad activa: ¡He aquí la suprema beatitud! El iluminado poseedor de esta beatitud no se lamenta ya con el Cielo, no posee ningún resentimiento contra los hombres; nada físico puede herirlo, está al abrigo de cualquier influencia. Su acción se confunde con la del Cielo, su reposo con el de la Tierra. Las influencias errantes no lo atormentan, las fuerzas inferiores no penetran su intimidad. Su equilibrio le gana la soberanía sobre la creación."

Proseguir el camino del Principio, en el Cielo y en la Tierra, en todos los seres, tal es la celeste alegría. Esta felicidad es el secreto del corazón del Hombre Verdadero, cuya influencia benéfica se expande por todo el Imperio.

Fieles imitadores del Principio, y de su influjo por el Cielo y por la Tierra, los iluminados Emperadores de la antigüedad se ocupaban del no hacer, y dejaban la acción a sus súbditos. Sin intervenir regían el Imperio, sin gastar su energía vital: si hubieran recurrido a la acción, toda su energía habría sido inadecuada para el fin propuesto. El conocimiento de los Emperadores antiguos abrazaba el universo entero, sin necesidad de conocer analíticamente las cosas. A pesar de que su capacidad hubiera resuelto todos los problemas, no se servían de ella.

 
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