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Tras la Guerra del Opio, China se convirtió en un país semicolonial y semifeudal pobre y débil, siendo considerado por muchos un "enfermo de Asia Oriental" al que podía humillar a su antojo cualquier potencia. La fundación del PCC en 1921 constituyó un gran acontecimiento en la historia contemporánea china. Desde entonces, China cambió su rumbo.
Bajo la dirección del PCC y tras 28 años de arduas luchas, el pueblo chino logró crear la Nueva China, en la cual el pueblo es dueño de su propio destino, consiguiendo realmente la independencia de la nación, poniendo fin a más de un siglo de humillaciones y alcanzando progresos y grandes saltos históricos. Bajo el liderzgo del PCC, el pueblo chino creó un camino socialista con características chinas que ha permitido alcanzar la prosperidad del país y la mejora de las condiciones de vida de todos los habitantes mediante la reforma y la apertura al exterior. Este camino también ha contribuido a elevar notablemente la fuerza productiva social, el poderío nacional integral y el nivel de vida material y cultural del pueblo. Bajo la conducción del PCC, el pueblo ha afrontado serenamente las situaciones complicadas en el escenario nacional e internacional, ha sorteado los riesgos y ha resistido la presión, de modo que la China socialista se yergue firmemente en el oriente del planeta, demostrando su vitalidad y dinamismo.
La fundación, el desarrollo y el robustecimiento del PCC ha cambiado radicalmente la historia de humillación del país y le ha permitido afirmarse nuevamente de manera sólida entre las naciones del mundo. Justamente como dice la letra de una canción muy popular en China: "Sin el PCC, no habría una nueva China. El Partido Comunista lucha por la nación, se esfuerza al máximo por salvar a China......"
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