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Investigadores rusos y estadounidenses desarrollaron tomates genéticamente modificados que contienen una vacuna comestible que podría desafiar a los virus HIV y de la hepatitis B (HBV) en humanos.
Investigadores del Instituto Siberiano de Fisiología y Bioquímica de las Plantas de Rusia utilizaron la bacteria del suelo Agro- bacterium tumefaciens para incorporar una combinación sintética de fragmentos del DNA del HIV y HBV en las plantas de tomate.
Estos incluyen fragmentos de genes de varias proteínas del HIV y el gene de una proteína del HBV llamada antígeno superficial HBV, según un reporte publicado el 29 en la página de internet New Scientist.
"Las plantas de tomate fabrican entonces las proteínas y, como sucede con la vacuna oral antipolio, cuando los tomates son consumidos, estas proteínas impulsan al organismo a crear anticuerpos contra los virus.
Ratones a los cuales se les suministró una solución conteniendo los tomates en forma de polvo desarrollaron en su sangre altos niveles de anticuerpos contra ambos virus, dijeron los investigadores.
La vacuna no necesita ser refrigerada ni inyectada, lo cual es una gran ventaja en países pobres, dijo el reporte, citando a la investigadora Rose Hammond del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que está colaborando con los investigadores rusos.
El objetivo es crear vacunas accesibles contra el HIV y HBV que puedan ser cultivadas y procesadas fácilmente en los países donde son más necesarias.
Si las vacunas contenidas en los tomates funcionan en seres humanos, podrían ser suministradas en forma de tabletas, porque si se dieran los tomates directamente a la gente sería muy difícil controlar qué cantidad de proteína recibieron, dijeron los investigadores.
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