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La leyenda del Jade
2006-03-22 14:50:23   China Hoy - CRI

-Al igual que no todo lo que brilla es oro, no siempre fue el oro el material más valioso en China.

El oro, como es bien sabido, se ha convertido en la medida de valor monetario más reconocida en el mundo. Sin embargo, en la milenaria cultura china, el jade fue considerado por mucho tiempo como infinitamente más precioso que el metal amarillo, según reza un viejo dicho de nuestro país: "El oro es valioso, pero el jade es inapreciable".

En la China de hace 8.000 años, el jade era considerado un don sagrado del Cielo y la Tierra. El papel que el mismo desempeñó en la historia y el desarrollo de la cultura nacionales le confieren la condición de símbolo de la civilización china. La prehistoria occidental se compone cronológicamente de las edades de piedra, hierro y bronce, según se desprende del estudio de artefactos arqueológicos. En China, por su parte, las clasificaciones - que parten del estudio de los objetos pertenecientes a un herrero de hace dos mil años -, definen las eras de armas de piedra, de jade y de bronce. Durante las dinastías Shang (siglo XVII a.n.e-siglo XI a.n.e) y Zhou (siglo XI a.n.e.-256 a.n.e), los sables y hachas de jade se convirtieron en símbolos del poder.

¿Quince ciudades por un pedazo de jade?

El más famoso de los jades de China fue el denominado He, cuya historia se remonta al año 700 a.n.e, cuando un hombre llamado Bian He, del estado Chu, vio a un ave fénix sobrevolar el pico de la actual reserva montañosa de Shennongjia. Aquella visión dejó convencido de que la cumbre ocultaba algún tesoro, pues según los criterios de la antigua mitología china, "las aves fénix sólo se posan sobre sitios donde yacen tesoros". Después de buscar con esmero en la cumbre, Bian He encontró un gran pedazo de jade. Lo llevó con orgullo al rey Li del estado Chu. Pero cuando el monarca llamó a un joyero para verificar la autenticidad del jade, el experto lo juzgó como piedra sin valor. El enojado monarca ordenó entonces cortar el pie izquierdo a Bian, en castigo por su engaño.

Luego que el rey Wu heredara el trono, Bian He intentó una vez más ofrecer su tesoro al nuevo soberano, pero con el mismo resultado: perdió el pie derecho. Más tarde, cuando el rey Wen subió al poder, Bian He tomó su tesoro, vino a la puerta del palacio y permaneció llorando amargamente durante siete días y noches. El rey Wen envió finalmente a sus cortesanos a preguntar a Bian por qué se afligía tanto por su suerte, teniendo en cuenta que la amputación de los pies era considerada un castigo ligero en aquella época. Bian contestó que no se sentía triste por la pérdida de sus pies, sino porque el regalo precioso que él había entregado a su rey había sido tomado una vulgar piedra, y que él, hombre leal, había quedado como un charlatán. El rey Wen ordenó abrir la piedra, que dejó al descubierto el jade que llevaba dentro. En honor al empeño de Bian He, la piedra recibió el nombre de Jade He. Para completar la anécdota cabe rememorar que el estado Qin expresó su voluntad de ceder 15 de sus ciudades al estado Chu a cambio del recién descubierto tesoro.

El sacrificio de Bian He, a quien le importó poco perder ambos pies con tal de entregar el precioso jade al rey, considerándolo el único hombre digno de tener este tesoro, de seguro constituye un acto absurdo a los ojos contemporáneos, pero sin dudas refleja la obsesión de los chinos por el jade, así como el obsoleto concepto de fidelidad de que hemos hecho gala.

Mandato Celestial para el jade

Transcurrido más de un milenio luego del sacrificio de Bian He, el jade continuaba siendo símbolo del poder supremo en China. Como tal lo enarbolaron el primer emperador de la dinastía Qin, el emperador Gaozu, llamado Liu Bang, de la dinastía Han, el emperador Yang de la dinastía Sui y el emperador Taizong, llamado Li Shimin, de la dinastía Tang.

Después de la unificación de China, el primer emperador de Qin ordenó a sus artesanos labrar en el Jade He un sello que incluyera los ocho caracteres que declaraban a su dueño como poseedor del "mandato del cielo, la longevidad y la prosperidad eterna", es decir, el poder imperial absoluto. La convicción de que el sello representaba el mandato del cielo, y que su poseedor era el hijo mandatario del cielo, fue mantenida con éxito durante siete dinastías.

En las postrimerías de la dinastía Qin (221-206 a.n.e) Liu Bang venció a Xiang Yu en una pugna entre líderes rebeldes que se disponían a atacar el palacio de Qin y forzar al emperador Ziying a entregarles el sello imperial. Liu Bang conquistó a Xiang Yu y estableció la dinastía Han, rebautizando el antiguo sello imperial de Qin como "sello del mandato de la dinastía Han".

El siguiente heredero del sello fue Wang Mang, quien usurpó el poder del entonces emperador de dos años de edad de la dinastía Han del Este (206 a.n.e-24). Cuando Wang Mang exigió el sello imperial a la emperatriz madre, ésta lo lanzó al suelo en un arrebato de cólera. El pequeño daño que sufrió la pieza fue restañado con un aplique de oro, y una vez más el jade reinó como tesoro más precioso de los emperadores de las dinastías Sui y Tang. En 936, últimos tiempos de Tang, su dueño, Li Congke, luego de sufrir derrota en la guerra contra el ejército de Qidan (Khitan), huyó a una torre llevando el sello y allí se prendió fuego. El emperador falleció y el sello del mandato se perdió para siempre.

El jade divino

Además de considerarse símbolo del poder absoluto, y compuesto de las esencias del cielo y la tierra, el jade servía como medio de comunicación entre brujos y dioses.

A este tenor, cada emperador subía al trono acompañado por un ritual denominado "Cartas para el dragón". Para cumplirlo, el nuevo gobernante subía a la cumbre de una montaña bien conocida y lanzaba hacia abajo las cartas selladas con jade, para notificar a los dioses de la montaña de su sucesión. Cuando el emperador caía enfermo, su brujo iba a la montaña y echaba las cartas de jade en la gruta, rezando a los dioses para que el soberano se recuperara. Este ritual ha sido confirmado en años recientes por el descubrimiento de dos cartas de jade al pie de la montaña Huashan, usadas en el Período de los Estados Combatientes (475-221 a.n.e), y en ambos caras, hay escritas oraciones para la recuperación del emperador enfermo de Qin.

El uso de esta pieza de jade, a la cual se atribuía la capacidad de exorcizar a los espíritus malvados, ha sido confirmado con el descubrimiento del cong -- un prisma perforado con un agujero redondo - en el cual hay pinturas exageradas de brujos y animales. Este objeto precioso también se usaba en los rituales fúnebres, pues era considerado efectivo para evitar que los cadáveres se pudrieran. Los vestidos de jade cosidos con hilos de oro, y exhumados en excavaciones de tumbas, atestiguan esta creencia.

Más vale jade en añicos que teja entera

En numerosos proverbios chinos, el jade se utiliza como metáfora del honor y la virtud. Detrás de cada dicho hay una historia.

Sirva de ejemplo el proverbio: "Más vale jade en añicos que teja entera". La historia detrás del mismo relata la usurpación del trono que en el año 550 sufrió el emperador Xiaojing, de la dinastía Wei del Este, quien fue expulsado por su primer ministro Gao Yang, quien estableció entonces la dinastía Qi del Norte. Al año siguiente, Gao, cruel y perverso, asesinó a Xiaojing y sus tres hijos. En el décimo año tras la usurpación de Gao Yang ocurrió un eclipse solar -- un mal presagio en la China antigua. Temiendo que este fenómeno celestial presagiara una amenaza a su trono, Gao ordenó matar a los 700 miembros de las 44 familias que tenían relaciones sanguíneas cercanas con el ex emperador. Al enterarse de esta atrocidad, los parientes de las ramas más lejanas del clan imperial se sintieron sobrecogidos de horror, de sólo pensar que lo mismo les pasaría a ellos. En una reunión para discutir cómo escapar de la muerte, un jefe del distrito llamado Yuan Jing'an sugirió adoptar el apellido Gao, como muestra de lealtad a la dinastía Qi del Norte. Jinghao, primo de Jing'an, se opuso resueltamente a esta sugerencia, diciendo: "¿Por qué debemos abandonar nuestro clan ancestral para salvar la vida? Un hombre verdadero preferiría morir como jade destrozado que vivir como una teja completa". El traidor Yuan Jing'an delató las palabras valientes de su primo a Gao Yang, por lo que Jinghao fue arrestado y ejecutado. Después de cambiar el apellido familiar Yuan por Gao, el emperador lo promovió. Las palabras valientes de Jinghao le costaron la vida a Jinghao, pero a la par le inmortalizaron, pues desde entonces su frase se cita cuando de distinguir el valor personal se trata. Gao Yang murió de enfermedad tres meses después de la muerte de Jinghao, y 18 años después terminó la dinastía Qi del Norte.

Remedios de jade

En tiempos pasados, los ornamentos y joyas de jade denotaban la categoría y posición social. Las mujeres de procedencia noble, según lo descrito en las poesías clásicas, solían llevar joyas de jade que sacudían melodiosamente mientras caminaban. Pero el jade tenía una función más importante que la meramente decorativa. Se consideraba que existía una especie de simbiosis curativa entre un ornamento de jade y su portador. Se pensaba que cuando un adorno de jade se llevaba puesto sobre el cuerpo, el espíritu inmanente de la piedra se unía al flujo de la energía qi de su portador. Por tanto, el uso del jade era una recomendación inmediata para todo aquel que manifestara un aspecto exterior enfermizo.

Los chinos de antaño también usaron el jade como muestra de cultivación moral, como se desprende del refrán "un hombre virtuoso no quita el jade de su cuerpo sin una buena razón". Confucio equiparó las virtudes humanas con el jade, al afirmar que la suavidad, la dureza y la diversidad de colores y la transparencia del jade corresponden a la benevolencia, la honradez, el ingenio y la fidelidad. Al referirse figurativamente al jade, éste se asocia a menudo a virtudes femeninas como la pureza y la castidad, describiendo a la mujer ideal "pura como jade y transparente como hielo".

 
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