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El presidente chino, Hu Jintao, hará una visita de Estado a Filipinas entre los próximos 26 y 28 de abril a invitación de su homóloga filipina, Gloria Macapagal Arroyo, en un momento de ímpetu de las relaciones de cooperación estratégica.
En los últimos tiempos, los lazos bilaterales han experimentado un rápido desarrollo tanto en el área política como en la económica, y también entre China y los estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA).
No en vano el ex presidente filipino, Fidel Ramos, manifestó que las relaciones entre ambos países asiáticos están "en su mejor momento de la historia" y subrayó que, por primera vez, China se ha convertido en un socio importante de Filipinas en el comercio y las inversiones.
China y Filipinas, con lazos desde la Antigüedad, establecieron relaciones diplomáticas en 1975, y desde entonces, la cooperación oficial y el entendimiento entre los dos pueblos han registrado un notable avance, con resultados significativos en política, economía y cultura, entre otros sectores, sobre todo en los años más recientes.
En el terreno político, la presidenta Arroyo efectuó una visita de Estado a China en junio de 2004, seguida por viajes a Beijing del ministro de Defensa filipino, Avelino Cruz, y el de Asuntos Exteriores, Alberto Romulo.
En todos estos viajes, los líderes chinos y filipinos alcanzaron un alto grado de consenso en sus conversaciones. En el ámbito económico y comercial, Arroyo y el primer ministro chino, Wen Jiabao, establecieron la meta de elevar el comercio bilateral a 10 mil millones de dólares en 2005, pero la cifra alcanzó los 13 mil 300 millones de dólares ya en 2004, un 41 por ciento más que el año anterior.
Estos datos han convertido el comercio filipino con China en el de crecimiento más rápido dentro de los países de ANSEA.
China y Filipinas también están fomentando la cooperación en otros sectores y, por ejemplo, en el agrícola, expertos chinos han ayudado al archipiélago filipino, gran importador de arroz en el pasado, a elevar al 90 por ciento el nivel de autosuficiencia gracias al arroz híbrido chino.
En infraestructuras, China ha concedido un préstamo preferencial de 400 millones de dólares a Filipinas para construir la primera fase del Ferrocarril de Luzon, que sale del norte de Manila y servirá para favorecer el desarrollo de las zonas alrededor de la capital y resolver los problemas de superpoblación y tráfico.
Además, empresas chinas están ayudando a compañías filipinas a renovar las instalaciones de los puertos pesqueros.
El gobierno filipino confía al mismo tiempo en atraer la inversión china en sus ricos recursos minerales. Con la aprobación de la ley que permite la participación extranjera en la minería del país, la cooperación minera entre ambas naciones presenta un halagüeño porvenir.
En cuanto a la cuestión del Mar de la China Meridional, Beijing y Manila han decidido poner a un lado sus disputas territoriales y dedicarse a la exploración conjunta de la región y, durante la visita de Arroyo a Beijing, se firmó un acuerdo al respecto.
El tratado no sólo supone un avance sustancial en los esfuerzos por resolver las disputas sino que también estableció un ejemplo para todas las partes con intereses encontrados en la región a fin de que busquen una solución pacífica a sus problemas. A la par que las relaciones políticas alcanzan un grado de madurez, los responsables de defensa de Filipinas y China han comenzado a ampliar la cooperación en seguridad con el establecimiento de un mecanismo de diálogo.
Frente a la complicada situación regional e internacional, las dos naciones han expresado su intención de fortalecer el intercambio de información y la cooperación estratégica en seguridad a fin de contribuir al mantenimiento de la paz y estabilidad en la región Asia-Pacífico.
Al mismo tiempo, China y Filipinas han logrado avances en la construcción de una zona de libre comercio y en la cooperación en los asuntos regionales.
Filipinas se incorporó este año al "Plan de Cosecha Temprana" en el marco de un área de libre comercio China-ANSEA, marcando la finalización de la primera fase de construcción de esta zona, que cubrirá un mercado de mil 800 millones de consumidores, dos billones de dólares de PIB y dos billones de dólares en volumen comercial. Funcionarios chinos y filipinos han estimado que en los próximos cinco años el volumen comercial bilateral llegará al menos a 20 mil millones de dólares.
Los dos países ven gran potencial para la cooperación en infraestructuras, minería, pesca y silvicultura, entre otros muchos sectores.
China continuará apoyando a Filipinas a fin de desarrollar su agricultura a través de tecnología y equipamento.
Por otro lado, cada vez más filipinos visitan China y son conscientes de la importancia del papel que el país asiático desempeña en el crecimiento económico y la cooperación en la región de Asia y el Pacífico.
En este sentido, el ex presidente filipino, Fidel Ramos, ha dicho que Filipinas está interesado en Estados Unidos, Europa y Japón, pero también en China debido a su papel en el desarrollo y estabilidad regionales.
La política china de consolidar las relaciones con los países asiáticos ha sentado una base sólida para desarrollar las relaciones con estados miembros de la ANSEA, incluido Filipinas, y Beijing desea que en los próximos años estos vínculos sigan creciendo en favor de toda la región.
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