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(GMT+08:00) 2005-04-20 10:10:58    
La Conferencia de Bandung: una cumbre histórica

CRI
Del 18 al 24 de abril de 1995, la linda ciudad montañosa de Bandung se convirtió en la capital de Asia y África. Esa semana, la capital de la provincia indonesia de Java Occidental acogió la primera Conferencia Afroasiática de Solidaridad. A esta cumbre histórica, inaugurada la mañana del 18 de abril en el Salón de la Independencia de Bandung, asistieron 304 representantes provenientes de veintinueve países asiáticos y africanos, entre ellos Afganistán, Birmania (Myanmar), Camboya, la República Popular China, Egipto, Etiopía, Costa de Oro(actual Ghana), la India, Indonesia, Irán, Irak, Japón, Jordania, Laos, Liberia, Libia, Nepal, Pakistán, Felipinas, Ceilán( actual Sri Lanka), Arabia Saudita, Sudán, Siria, Tailandia, Turqía, Vietnam del Norte, Vietnam del Sur y Yemen(actual República Arabe de Yemen).

Entre los jefes de las delegaciones hubo trece primeros ministros o dirigentes de este nivel, tres viceprimeros ministros y cuatros ministros de relaciones exteriores. Como observadores asistieron representantes de varios partidos nacionalistas asiáticos y africanos que luchaban por la independencia, entre ellos el Frente de Liberación Nacional (Argelia), el Neo Destur (Túnez), el Istiqlal (Marruecos) y el Congreso Nacional Africano (Sudáfrica). En su discurso inaugural, titulado El nacimiento de una Asia y una África nuevas, Ahmed Sukarno recalcó que se trataba de "la primera reunión transcontinental de las razas de color". El presidente de Indonesia señaló asimismo que el colonialismo era un enemigo astuto, por lo que la lucha anticolonialista no podría considerarse terminada hasta que esta doctrina y práctica política no fuera erradicada por completo. Tras hacer un llamamiento a los países asiáticos y africanos para unirse en la lucha contra el colonialismo y el racismo, Sukarno recalcó que había llegado el momento de que dichos países dejaran oír su voz en el escenario de la política mundial, lo que, sin embargo, no implicaba crear un bloque enfrentado a otros, sino poner rumbo hacia la paz de los pueblos de ambos continentes y del conjunto de la humanidad. La paz mundial y la cooperación entre los países ?agregó el presidente indonesio? son los requisitos para la construcción y la consecución de la justicia social y la prosperidad de los países asiáticos y africanos. Ali Sastroamidjojo, primer ministro de Indonesia, fue elegido por unanimidad presidente de la conferencia. En el Comunicado Final, los temas tratados se agruparon en los siguientes siete puntos: la cooperación económica; la cooperación cultural; los derechos humanos y la autodeterminación; los problemas de los pueblos dependientes; otros problemas; el fomento de la paz y la cooperación mundiales; y la declaración sobre el fomento de la paz y la cooperación mundiales. Entre las cuestiones abordadas figuraron los problemas de Palestina, Túnez y Marruecos. El presidente de la conferencia anunció que se celebrarían sesiones plenarias, reuniones a puerta cerrada y reuniones de los jefes de las delegaciones; estos ?añadió? acordaron que las resoluciones solo se adoptarían después de ser aprobadas por unanimidad en las sesiones plenarias.

La primera de las dos partes en que se dividió la conferencia, la de las sesiones plenarias, se desarrolló en la tarde del día 18 y a lo largo del día 19. En dichas sesiones, representantes de veintidós países pronunciaron sendos discursos, coincidiendo la mayoría de ellos en los siguientes puntos fundamentales: la condena del colonialismo y el racismo, considerados fuentes de inestabilidad; el reforzamiento y la ampliación de la cooperación y la unidad entre los países africanos y asiáticos basadas en los Cinco principios de Coexistencia Pacífica; la salvaguardia de la paz mundial y la reducción de las tensiones internacionales; el desarrollo de las economías y las cultura nacionales; y la erradicación de la pobreza y el hambre. Debido tanto a las diferencias ideológicas y de sistemas sociales existentes entre los Estados participantes, como a las barreras levantadas entre ellos por motivos históricos, las discrepancias fueron inevitables. Antes de la conferencia y durante su celebración, los EE.UU. hicieron todo lo posible por agravar tales desavenencias, lo que sin duda afectó al desarrollo de las reuniones. Un reducido número de representantes recogieron las opiniones anticomunistas de Occidente y las relanzaron contra China. Unos difamaron a nuestro país afirmando que "el comunismo es un nuevo modo de colonialismo"; otros sostuvieron que "Asia y África deben oponerse no al colonialismo, sino al comunismo", para lo cual debían unirse a los EE.UU.; hubo también quienes criticaron las supuestas "actividades subversivas" de China y exigieron a nuestra delegación que se pronunciara claramente sobre su "sinceridad con respecto a la coexistencia pacífica". Estas y otras afirmaciones vertidas en algunos discursos crearon un ambiente muy tenso y sembraron una inquietud y preocupación generales. En tales circunstancias, el discurso pronunciado la tarde del día 19 por Zhou Enlai, primer ministro de China y jefe de su delegación, llamó la atención del mundo entero. En la versión escrita de su discurso distribuida entre los asistentes a la conferencia, Zhou Enlai explicó sistemáticamente la situación de Asia y África, las tareas que debían emprender ambos continentes y la política diplomática de nuestro país. Por otra parte, en vista de la situación, decidió pronunciar un discurso complementario.

El primer ministro chino pronunció su discurso al final de la sesión plenaria celebrada la tarde del día 19. La sala de sesiones estaba llena. Entre los numerosos diplomáticos se encontraban los embajadores de la Unión Soviética y los EE.UU., y un alto comisionado holandés. No pudiendo contener su expectación ante el discurso del jefe de la delegación china, algunos de los centenares de reporteros presentes en la sala se subieron a las sillas. Zhou Enlai empezó su discurso diciendo: "China ha acudido a esta conferencia en busca de la unidad, no con el afán de promover disputas"; y luego añadió: "La delegación china no ha venido aquí a poner de relieve las diferencias, sino a buscar puntos en común". Acto seguido, el primer ministro chino analizó a fondo la amplia base compartida por las naciones asiáticas y africanas, y la definió en los siguiente términos: "Esa base la forman los sufrimientos y la amargura que en la edad moderna han padecido y siguen padeciendo la mayoría de los países asiáticos y africanos sometidos al colonialismo [...] El terreno común que nos brinda el deseo de liberar a las naciones de los sufrimientos y penalidades infligidas por el colonialismo, nos permitirá conocernos mejor, respetarnos más, ser más solidarios unos con otros y ofrecernos mutuamente mayor apoyo". En cuanto a las diferencias ideológicas y de sistemas sociales, la libertad religiosa y las actividades subversivas, Zhou Enlai respondió con hechos objetivos y explicaciones creíbles a las críticas y los malentendidos puestos de manifiesto ese mismo día y la tarde anterior en los discursos de unos pocos representantes. Tras explicar claramente la postura y las políticas del gobierno chino, invitó sinceramente a los representantes de todas las delegaciones a visitar China. El primer ministro chino finalizó su discurso con esta entusiasta exhortación: "¡Llamo a los países asiáticos y africanos a unirse y a esforzarse por el éxito de la Conferencia Afroasiática!". El discurso de Zhou Enlai fue recibido con cordiales aplausos y vivos elogios. Varios participantes en la conferencia, entre ellos Ali Sastroamidjojo, su presidente, manifestaron que el discurso complementario del primer ministro chino había imprimido un cambio de rumbo a la reunión encaminándola hacia el éxito. Las palabras de Zhou Enlai disiparon los nubarrones que habían venido a ensombrecer la conferencia. Asimismo, la oportuna declaración de la voluntad de buscar un terreno común y dejar las diferencias a un lado contribuyó enormemente al éxito de este histórico encuentro, puesto que redirigió el desarrollo de la conferencia hacia un camino libre de conflictos y antagonismos.

En la segunda etapa de la conferencia de los países asiáticos y africanos, la cual celebró sus sesiones entre los días 20 y 24 de abril en la ciudad indonesa de Bandung, se discutieron diversos temas especializados.

La comisión política integrada por los jefes de las delegaciones asistentes y sus asesores, así como las comisiones económicas y culturales compuestas por representantes de las diversas delegaciones, sostuvieron por separado conversaciones en privado.

Las dos últimas comisiones discutieron sendas cooperaciones en las ramas de la economía y la cultura, alcanzando igualdad de condiciones muy rápidamente.

El resto de la agenda de la Conferencia se centró en la comisión política, sin dudas la más importante, en la que prevalecen las mayores y más importantes funciones, pero también, por consiguiente, con mayores divergencias. Las discusiones se basaron principalmente en dos temas fundamentales: la oposición al colonialismo y la coexistencia pacífica.

Con respecto al primero, se sabe que los países asiáticos y africanos, víctimas del colonialismo, tienen conocimientos muy esclarecidos sobre el significado del colonialismo. Como dijo el entonces premier chino Zhou Enlai: "No hay nada mejor esclarecedor que el conocimiento que tenemos de la dominación colonialista que impusieron los países occidentales, sobre los continentes de Asia y África durante centenares años, para expresar mejor la naturaleza del colonialismo. Sin embargo, algunos, para crear nuevos problemas, tergiversaron de manera absurda y con doble intención, la definición de lo que es realmente un territorio sojuzgado bajo dominio político o económico, calumniando al comunismo como tal, y plantearon "oponerse al colonialismo soviético, como se impugna al colonialismo occidental."

China, Indonesia, la India, Egipto, Turquía y otros cuatro países, formularon en la reunión de la comisión política, cuatro proyectos diferentes sobre el colonialismo, los cuales motivaron una gran discusión en la ocasión. Finalmente, el presidente dió a conocer un dictamen basado en la organización de un grupo especializado, que se encargaría de elaborar un proyecto aceptable para las diversas partes.

El segundo tema discutido, referente a cuestiones relacionadas a la coexistencia pacífica, se basaron fundamentalmente a la paz y la cooperación. Sobre tales aspectos, la comisión política dió a conocer dos conceptos contrarios: los países persistentes en la paz y la neutralidad abogaron por la coexistencia con los países comunistas, sin aliarse militarmente con ninguna parte, sosteniendo la sustitución de los cinco principios sobre la política de fuerza. Pero por su parte, los países miembros de la alianza militar occidental se opusieron contra este planteamiento y se pugnaron por la política de fuerza, pintando de color rosa a la OTAN, Organización de Tratado del Sudeste Asiático, entre otras, como un "sostén de la paz", calificando la coexistencia pacífica como un lenguaje comunista. Los dos puntos de vista totalmente contrarios dejaron a la conferencia en una crítica situación.

En ese momento clave, el entonces primer ministro Zhou Enlai, pronunció un largo discurso en el encuentro de la mañana del día 23 de abril, apoyando los planteamientos de los países asiáticos y africanos relacionados a la paz y cooperación mundiales, manifestando que se debía dejar a un lado las diferencias ideológicas y sistemas estatales y tomar la paz y la cooperación como una base común, de manera que se pudiera alcanzar un acuerdo y organizar una potente fuerza protectora para la paz mundial. Zhou tomó como ejemplo la "coexistencia", dada por algunos como una palabra comunista, diciendo que se podría cambiar con la otra, tal como la "live in peace (vida en paz), ya usada en la Carta de la ONU. Además dijo que si alguien no estaba de acuerdo con el término y el número de los cinco principios, también podría ser modificado, e incluso la suma, porque lo que en realidad se persigue es confirmar el anhelo común de todos, para que al propio tiempo fuera observado por todos.

Posteriormente formuló un proyecto de "Declaración de Paz", elaborado por la delegación china, que indujo en siete principios los puntos comunes aportados por los delegados de diversos países en sus discursos anteriores, e hizo una explicación detallada sobre cada principio. Las palabras de Zhou Enlai llamaron la suma atención de los asistentes, quienes ya notaban una buena base para una concordancia sobre las cuestiones de coexistencia pacífica.

Los esfuerzos por promover la unidad asiática y africana y el éxito de la Conferencia no se llevaron a cabo solamente en la sala de reuniones, pues muchas delegaciones tomaron iniciativas en actividades diplomáticas fuera del cónclave para incrementar la amistad y el reconocimiento. Como testimonio de esto, el pacto firmado entre China e Indonesia sobre la doble nacionalidad y la declaración hecha por el premier Zhou sobre la situación en la isla de Taiwán, fueron considerados como dos acontecimientos de importante significado para el avance de esta conferencia.

La doble nacionalidad de los chinos de ultramar fue un gran rompecabezas dejado por la vieja república. Los representantes de ciertos países tomaron esta cuestión como un argumento de acusación y ultraje contra China, diciendo que probablemente este país utilizara a los chinos de ultramar para realizar actividades subversivas. Entonces el primer ministro Zhou declaró oficialmente en la ocasión: "China no tiene ninguna intención de echar abajo a gobiernos vecinos y el nuestro se encuentra dispuesto a resolver junto con los países relacionados, el problema de la doble nacionalidad de los ciudadanos naturales del gigante asiático que residen en el extranjero".

El 22 de abril, los gobiernos de China e Indonesia firmaron el pacto sobre esta cuestión, hecho que no solamente solucionó un problema largamente pendiente entre ambos pueblos, sino que también demostró la sinceridad de China, dándole un ejemplo a los demás países del sudeste asiático, los que persistían sobre China en relación a este problema.

El mayor conmovedor acontecimiento en dicha Conferencia fue la importante declaración de Zhou Enlai sobre la situación en la zona de Taiwán.

En horas del mediodía del 23 de abril, los jefes de las delegaciones de China, Birmania, Ceylon, la India, Indonesia, Pakistán, Filipinas y Tailandia, sostuvieron conversaciones sobre la atenuación de la situación tensa en Lejano Oriente, y particularmente en la zona de Taiwán. En esa ocasión, el primer ministro Zhou declaró: "El pueblo chino es amistoso para con el pueblo estadounidense. El pueblo chino no quiere librar batalla alguna contra EE.UU.. El gobierno chino está dispuesto a sostener negociaciones con el norteamericano para discutir moderadas cuestiones sobre la tensa situación en el Lejano Oriente, particularmente en la zona de Taiwán." Esta breve declaración de Zhou Enlai resultó rápidamente estremecedora en Bandung, y fue divulgada posteriormente al mundo, con que desbarató el complot que tramaba EE.UU. para intentar aprovecharse de la tensa situación relacionada a la zona de Taiwán, causada precísamente por ese mismo país, para ejercer influencias negativas sobre esta Conferencia entre los países asiáticos y africanos, a la vez que demostró a todo el mundo la sinceridad del pueblo chino y sus deseos de continuar transitando por los caminos de la paz, y también condujo a las posteriores negociaciones a nivel de embajadores entre China y los EE.UU..

La mayoría de las delegaciones asistentes a Bandung reaccionaron de manera positiva sobre la declaración de Zhou, catalogándola como una "magnífica declaración", en absoluta correspondencia con los objetivos de la presente Conferencia de Asia y África".

El espíritu de búsqueda de unidad y coincidencia dejando al lado las diferencias, superó por fin las divergencias en la Conferencia.

La última sesión plenaria de la Conferencia de Bandung se celebró en horas de la noche del 24 de abril. Los países asistentes aprobaron por unanimidad mediante efusivos y calurosos aplausos, la resolución de la Conferencia, o sea, el "Comunicado Final de la Conferencia de Asia y África".

La conferencia se desarrolló con un desbordante júbilo de unidad y victoria entre los asistentes de los continentes asiático y africano. Los delegados de los 19 países, incluido el chino, pronunciaron discursos en la ceremonia de clausura, transmitiendo en ellos grandes alabanzas a los sobresalientes e importantes éxitos logrados en la Conferencia, y también las contribuciones significativas que en ella se hicieron para la promoción de la paz y la cooperación del mundo.

El presidente de la Conferencia Sastroami, expresó de la siguiente manera las aspiraciones de los países afroasiáticos: "Ahora todos nosotros estamos convencidos de que necesitamos ser tolerantes, y una convivencia donde reine la paz como vecinos amistosos y verdaderos hermanos. Es la única base sólida y real, de la cual depende la prosperidad de la Humanidad. Que sigamos nuestro avance en el camino que hemos tomado en conjunto, y que la Conferencia de Bandung sea un faro que ilumine a Asia y a África hacia un futuro de progreso!"