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El Premier chino Zhou Enlai, participando en la I Conferencia de Bandung, en 1955,
La I Conferencia Afro-Asiática, denominada también Conferencia de Bandung, se llevó a cabo entre el 18 y el 24 de abril de 1955, en Bandung, Indonesia. El evento, el primero a nivel internacional organizado, en un acto voluntario, por los países de África y de Asia, tuvo como objetivo discutir los asuntos internacionales relacionados con los intereses comunes. Su apertura fue el símbolo del despertar el tercer mundo que emergía, así, como una fuerza política esencial; y marcó también la entrada de los países de esta área en la escena internacional, en la que empezaron a desempeñar un importante rol en los asuntos internacionales.

Zhou Enlai pronunciando un discurso en la Conferencia de Bandung, en 1955, en su calidad de Primer Ministro de la República Popular de China.
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Al terminar la Segunda Guerra Mundial, ante el debilitamiento del poder internacional del imperialismo, los movimientos de liberación nacional de carácter antiimperialista y anticolonialista emprendido por los pueblos oprimidos del mundo entraron en una etapa de vigoroso ascenso. Fue la época en que se experimentaron grandes cambios políticos en las regiones de Africa y de Asia. Cabe mencionar, en primer lugar, la liberación de algunos países asiáticos del dominio imperialista. La India, Pakistán, Indonesia y otros países del Norte y el Sudeste de Asia proclamaron sucesivamente su independencia nacional. Por otro lado, la lucha armada dirigida por sus propios partidos proletarios condujo al triunfo a los pueblos de Corea y Viet Nam, que establecieron regímenes de carácter democrático popular. En 1949, se proclamó la fundación de la República Popular China. Luego, el pueblo chino y el coreano vencieron en forma conjunta al imperialismo norteamericano en la Guerra de Corea. Los tres países de Indochina lograron la victoria en la Guerra contra Francia. En Africa, Argelia, Marrueco y Túnez se libraró una guerra de liberación contra el imperialismo. Los pueblos africanos, ubicados al sur del Sáhara, iniciaron movimientos masivos de gran envergadura para obtener su independencia. Todo esto fueron evidencias de que Africa había despertado de su letargo. Hasta la víspera de la Conferencia de Bandung, en ambos continentes se habían independizado más de 30 países. Sin embargo, los países imperialistas y colonialistas no se resignaron a su fracaso en Africa y Asia. Particularmente, Estados Unidos, potencia que después de la Segunda Guerra Mundial pasó a ocupar una posición dominante en el mundo capitalista, consideró que el desarrollo de la revolución democrático-nacional de Africa y Asia era una grave amenaza para su estrategia global. Esto determinó que, concluida la Guerra de Corea, seguiendo su polítca de fuerza, el gobierno norteamericano intensificara la creación de nuevas tensiones tanto en Oriente Lejano como en el Sureste de Asia y al mismo tiempo interfiriera de manera descarada en los asuntos regionales de Indochina. A principios de abril de 1954, al explicar, a la luz la Teoría del Dominó, la situación de Indochina, Dwight D. Eisenhower, presidente estadounidense de ese entonces, planteó la necesidad de que los EEUU intervinieran en los asuntos regionales de Indochina a fin de frenar lo que denominó "agresiones del bloque socialista". Por su parte, John Foster Dulles, secretario de Estado norteamericano de esa época, sostuvo que la posible pérdida de Indochina podría provocar el derrumbe total de las posiciones en Oriente Lejano, fijadas en la estrategia global de EEUU. En septiembre de 1954, por maquinación de EEUU, se fundó la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (OTSEA), una alianza militar compuesta, principalmente, por países occidentales. Este hecho desbarató la breve situación de calma en dicha región conseguida con la puesta en vigencia del Convenio de Ginebra. La OTSEA le sirvió a EEUU para extender la guerra fría por todo el Sudeste Asiático. Con el fin de obstaculizar el proceso de crecimiento de China, en ese mismo período, el gobierno norteamericano de ese entonces no sólo se valió de sus bases militares para asediar a este país sino que también firmó con las autoridades de Taiwán los llamados acuerdos sobre defensa conjunta, oficializando, así, las provocaciones deliberadas en el Estrecho de Taiwán para encender la mecha de una guerra. Un año más tarde, con el apoyo y maquinación de EEUU, inspirándose en el Pacto de Bagdad, se estableció la Organización del Tratado Central (TCO), bautizada también la Organización del Tratado de Medio Oriente (OTMO), una alianza militar destinada a aplastar los movimientos de liberación nacional en diversos países de dicha región. A través de la OTMO, los EEUU crearon la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con el sistema de alianzas militares de la región Asia-Pacífico, con lo cual quedó establecida en el mundo una red de tratados de alianzas militares encabezada por los EEUU, como un cerco en forma de media luna creciente rodeando los países socialistas del Este.
Por otra parte, promoviendo el Programa de Cuatro Puntos, los EEUU aceleraron su infiltración en los países afroasiáticos. Todo lo hecho por este país, puso en serio peligro la independencia y la seguridad de los países asiáticos recién independizados, y trajo también el riesgo de estimular el renacimiento del colonialismo en esta región. Esta es la razón por la cual dichos países se vieron, más que nunca, en la necesidad de combatir la invasión imperialista mediante la acción conjunta y el apoyo mutuo, esforzándose por erradicar las intervenciones exteriores para distender la tensa situación regional y garantizar la seguridad y la paz de toda Asia. Partiendo de la realidad de sus propias condiciones, los líderes del gobierno de algunos países asiáticos del tercer mundo, a fin de evitar caer en las redes de la guerra fría, determinaron aplicar una política diplomática de neutralidad y paz. Jawaharlal Nehru. el primer ministro de la India en ese entonces, expresó gráficamente esta idea al decir: "No todos los huevos caben en una misma cesta." En este contexto, se refortalecieron las relaciones laterales entre los países asiáticos, algunos de los cuales empezaron a preparar el establecimiento de relaciones diplomáticas con China. El 29 de abril de 1954, China y la India suscribieron el "Convenio sobre Comercio y Transporte entre el Tíbet, parte de China, y la India", en que la parte hindú aceptaba los 5 principios de coexistencia pacífica (respeto mutuo a la soberanía y la integridad territorial, no agresión, no intervención de uno en los asuntos internos de otro, igualdad y beneficio recíproco, y coexistencia pacífica), formulados por el gobierno chino como la norma esencial de las relaciones bilaterales de ambos países, y manifestó, así mismo, en forma oficial, su aceptación y respaldo a esta política. En junio de ese mismo año, en su visita oficial a La India y Birmania, el premier chino de ese entonces, Zhou Enlai, y sus homólogos hindú y birmano suscribieron sendas declaraciones conjuntas en las que ratificaban, una vez más, los 5 principios de coexistencia pacífica, considerados como orientación primordial en el tratamiento de las relaciones entre los países que tienen diferentes sistemas sociales, y expresión de la decisión de los países afroasiáicos de luchar contra la intervención imperialista y salvaguardar la independencia y la soberanía nacional, y expresión también de su deseo común de participar, en pie de igualdad, en los asuntos internacionales. En agosto de 1953, el primer ministro de Indonesia, Ali Sastroamidjojo, propuso la convocatoria de una conferencia internacional de los paíeses africanos y asiáticos. Cuando los primeros ministros de 5 países del Sur Asiático (Birmania, Ceilán, India, Indonesia y Pakistán) se renuieron en abril de 1954, en Polonnaruwa, capital de Ceilán (actualmente Colombo, capital de Sri Lanka), para discutir sobre los asuntos internacionales de interés común, Sastroamidjojo ya había hecho una declaración antes del encuentro, planteando oficialmente la posibilidad de convocar una conferencia afroaisiática a nivel mundial en un más amplio ámbito. Los participantes de la renión de Colombo debatieron esta propuesta del gobierno indonesio, y al término, publicaron un comunicado conjunto indicando su apoyo a la iniciativa del premier indonesio. En septiembre del mismo año, durante sus visitas a la India y Birmania, el primer ministro de Indonesia continuó conversándose sobre el mismo tema con sus respectivos homólogos. Finalmente, los tres primeros ministros estuvieron de acuerdo en la necesidad de llevar a cabo la conferencia a la brevedad posible. A pesar de no haber tomado parte en las deliberaciones ni en las consultas sobre la organización de la primera conferencia afroasiática, el gobierno chino respaldó con entusiasmo y decisión, desde el principio, la inauguración de la primera reunión.
En junio de 1954, en las visitas oficiales a la India y Birmania, Zhou Enlai, el premier chino de entonces, expresó a sus homólogos Nehru, de la Indioa y U Nu, de Birmania, el apoyo del gobierno chino a la convocatoria de la conferencia afroasiática. En diciembre, en una entrevista con el visitante premier birmano U Nu, Mao Zedong, entonces presidente de la República Popular China, definió otra vez la posición y el deseo del gobierno chino sobre la conferencia afroasiática. Durante el período preparatorio de dicha reunión, a través de la vía diplomática, China e Indonesia intercambiaron puntos de vista sobre este asunto, y plantearon la necesidad de adoptar los 5 principios de coexistencia pacífica como pensamiento orientador de dicho encuentro internacional. Después de una reunión que tuvo lugar en Bogor, Indonesia, a fines de diciembre de 1954, y a la que asistieron los primeros ministros de 5 países del sur de Asia (Birmania, Ceilán, India, Indonesia y Pakistán) para estudiar los problemas vinculados a la primera conferencia africanoasiática, los participantes determinaron ser conjuntamente países anfitriones para invitar a 25 países y regiones de Asia y Africa, incluida China, a participar en este evento que se llevaría a cabo en abril de 1955 en Bandung, Indonesia. Asimismo, en la reunión de Bogor se definió la finalidad de la conferenica de Bandung en el sentido de promover la amistad y la cooperación entre los países africanos y asiáticos; buscar, investigar y fomentar los intereses comunes; establecer e impulsar las relaciones amistosas y de buena vecindad; discutir las cuestiones sociales, económicas y culturales de los países participantes; hablar sobre problemas vinculados a los intereses comunes de los pueblos afroasiáticos, tales como salvaguardar la soberanía nacional y luchar contra el racismo y el colonialismo; debatir sobre la posición de los países del tercer mundo en la comunidad internacional, y sus contribuciones que permitirían impulsar la cooperación y la paz del mundo. Las decisiones de la reunión de Bogor tuvieron una gran acogida y un amplio respaldo de los países de Asia y Africa, y se convirtieron en el foco de la atención de la comunidad internacional. Como había dicho Nehru, el premier de la India, "la apertura de la primera conferencia afroasiática impactó, en todo el mundo, con el significado de que, por fin, los países asiáticos y africanos, gobernados y explotados por países del mundo occidental durante los últimos 200 años, habían despertado." Exceptuando al gobierno federal centroafricano, dominado en ese entonces por colonialistas occidentales, 24 países y regiones de los dos continentes aceptaron la invitación para asistir a la reunión de Bandung. Pero, al mismo tiempo, los países imperialistas desplegaron una serie de actividades de notoria orientación. Así, los EEUU, en su afán de impedir la conferencia de Bandung, dirigió su ofensiva contra la recién fundada República Popular China. Apenas clausurada la reunión de Bogor, el gobierno norteamericano lanzó una escalada gradual de provocación militar dirigida a encender una guerra contra China. En enero de 1955, el Congreso de los EEUU concedió a los presidentes norteamericanos el derecho de enviar fuerzas militares a la Isla de Taiwán y a las Islas de Penghu para protegerlas y defenderlas de posibles ataques militares. En el mes siguiente, el gobierno norteamericano cerró su período legislativo con un acuerdo de apoyo a Chiang Kai-Shek, en su calidad de presidente de la República China, régimen derrocado por el Partido Comunista de China en 1949. En marzo del mismo año, el gobierno estadounidense pregonó una y otra vez a los cuatros vientos la necesidad de preparar una guerra total contra China, país al que le hizo un desvergonzado chantaje nuclear. En aquellos años, los EEUU también hicieron correr el falso rumor de que China planeaba "conquistar el liderazgo del tercer mundo", lo cual, según el rumor, significaba una "inminente y grave amenaza". Todo esto apuntaba al objetivo de sembrar a toda costa la cizaña entre China y otros países asiáticos y africanos, y de fabricar en forma artificiosa el terror y la sospecha de otros pueblos contra China. Con el propósito de provocar nuevas e insalvables contradicciones, engatusando con artimañas políticas y tentando con dinero a algunos países del tercer mundo que participarían en la I conferencia afro-asiática, el gobierno norteamericano les ejerció una considerable presión para lograr que, en Bandung, "contrarrestando la acción de los neutriles", manifestaran que "era un deber luchar contra el impacto del socialismo" como un modo de defender las políticas del gobierno y de los sectores militares de EEUU. En una reunión de la OTSEA, realizada en febrero de 1955, en Bangkok, capital de Tailandia, el secretario de Estado de EEUU de entonces, John Foster Dulles llegó al extremo de expresar su deseo de que la conferencia de Bandung "apoyara y acrecentara aún más" los llamados "ideales sublimes" de esta alianza militar. El día 15 de abril de ese mismo año, el entonces presidente estadounidense, Dwight Eisenhower, anunció que exigirá al congreso la aprobación de nuevos "programas de ayuda", secudiendo a algunos países afroasiáticos que tomarían parte de la conferencia de Bandung. En todo esto se vio reflejada la intención de los EEUU en el sentido de que si bien no le sería posible frustrar la realización de la conferencia de Bandung, en cambio causaría múltiples dificultades "separando y desintegrando" la unidad de los países participantes. Incluso, el imperialismo norteamericano dio la orden a sus agentes secretos de cometer espantosos y repudiables asesinatos. El día 11 de abril de 1955, el avión especial "Princesa de Cachemira", a bordo del cual iba una parte de la delegación china a la conferencia de Bandung, a poco de salir de Hong Kong con destino a Indonesia, estalló en el aire, sobre el mar, al noroeste de Sarawak, Malasia. La causa del accidente: la explosión de una bomba de tiempo colocada por los espías que cumplían órdenes de las autoridades taiwanesas, apoyadas por los EEUU. El caso es que, gracias a una invitación del gobierno birmano, Zhou Enlai, el premier chino de entonces, determinó, a último hora, cambiar su itinerario programado y volar a Rangún, capital de Birmania, para realizar una breve vista. De este modo, fracasó el complot de asesinato de Zhou Enlai, planeado por los imperialistas para obstruir la participación de la delegación china en la conferencia de Bandung. El afianzamiento y evolución de la tendencia de paz y neutralidad de los países asiáticos y africanos y los esfuerzos desplegados por estos hicieron posible la apertura de la primera Conferencia Afroasiática de Bandung en la fecha programada, superando toda la clase de interferenicas y obstáculos puestos por los imperialistas.
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