El 1 de octubre de 1949, el entonces presidente Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China. De inmediato, las masas populares congregadas en la plaza de Tian´anmen prorrumpieron en vítores: una nación torturada por el caos de la guerra empezaba a escribir una nueva página de su historia.
El flamante sistema social instaurado con la fundación de la nueva China no tenía nada que ver con los sistemas anteriores, puesto que el nuevo, además de conceder todos los poderes estatales al pueblo, rechazaba la explotación y las desigualdades entre ricos y pobres, y abogaba por la prosperidad compartida. La Constitución de la República Popular China se promulgó en 1954, cinco años después del nacimiento de la Nueva China. En los tres meses previos a su aprobación, los ciudadanos discutieron el correspondiente borrador y expresaron 1 380 000 opiniones. La Carta Magna promulgada contenía las modificaciones introducidas a raíz de las opiniones formuladas por el pueblo, práctica cuya influencia en el proceso de construcción del estado de derecho sigue siendo citada por los juristas actuales. Uno de los más prestigiosos, Li Buyun, define así la Constitución de 1954 y sus dos principios fundamentales:
"La Constitución promulgada en 1954 era excelente. Sus dos principios básicos eran la independencia judicial y la legislación democrática".
Junto con la primera Constitución se publicaron la Ley de Organización de la Asamblea Popular Nacional y la Ley de Organización del Tribunal Popular. Con ello quedaban establecidos no solo el sistema político, los órganos ejecutivos y el poder judicial, sino su funcionamiento conforme a la ley. En este sentido, la elaboración de la Constitución de 1954 coincide con la primera época dorada de la construcción del estado de derecho. A mediados del siglo XX, los estudios jurídicos chinos, a pesar de encontrarse aún en sus comienzos, se desarrollaron vigorosamente. Li Buyun tenía entonces unos 20 años y estudiaba Derecho en la Universidad de Beijing. Desde aquella época, el reconocido experto en leyes ha vivido dedicado a los estudios jurídicos.
Sin embargo, durante una década, la de la imprevista Revolución Cultural, la construcción del estado de derecho sufrió serios reveses. En opinión de Li Buyun, este periodo ofreció amargas lecciones y suscitó hondas reflexiones:
"Una vez asimiladas las lecciones de la Revolución Cultural, el pueblo y el Partido reflexionamos profundamente y llegamos a la conclusión de que las leyes son necesarias. El estado de derecho constituye una aspiración popular propia de una época así como un paso necesario en el devenir de la historia y un avance inevitable de la civilización y la sociedad humanas."
Posteriormente, en 1978, la construcción del estado de ley entró en una segunda época dorada. En ese histórico año, empezó a aplicarse la política nacional de reforma y apertura al exterior, política encaminada a transformar el país en una nación poderosa. Más tarde se publicaron el Código de Procedimientos Penales, el Código Penal y otras leyes. China se había propuesto claramente "desarrollar la democracia socialista y construir el estado de derecho socialista".
La Constitución es el núcleo del sistema judicial chino. En ella figuran los principios de "igualdad ante la justicia", "respeto y protección de los derechos humanos por parte del Estado", "inviolabilidad de la propiedad privada" y "gobierno del estado conforme a la ley", principio este último erigido en 1999 en una de las directrices básicas del Estado. Sin ocultar su legítimo orgullo, el jurista Li Buyun resumía así su carrera:
"Si tuviera que mencionar dos aspectos de mi carrera profesional, me referiría a la promoción del gobierno del estado de acuerdo con la ley y a la atención prestada a los derechos humanos, cuestiones ambas incluidas en la Constitución".
El sistema legislativo chino, establecido por la Constitución y la Ley Legislativa, es un sistema científico, unificado y de múltiples niveles. Las leyes actualmente en vigor incluidas en la Constitución, los Códigos Civil, Mercantil y Penal, el Derecho Administrativo y el Económico, la Ley Social, el Derecho Procesal y Ley de Solución Extrajurisdiccional de Conflictos suman 231. El nivel jurídico de la gobernación de China se ha elevado en gran medida y el estado de derecho se ha extendido a todos los ámbitos: el económico, el político, el cultural y el social. Muchos de los resultados positivos del estado de derecho son difíciles de cuantificar. Por ejemplo, en el campo de la formación jurídica se han registrado importantes avances, como el establecimiento de más de seiscientas academias de derecho a lo largo y ancho del país. Lo mismo ocurre con los estudios de esta disciplina, siendo la mejor prueba de ello la publicación de infinidad de libros chinos y extranjeros especializados. Al mismo tiempo, la sistematización de las leyes chinas garantiza la validez científica y democrática de la actividad legisladora. Hoy en día, por ejemplo, el hecho de pedir a los ciudadanos que expresen su opinión sobre un borrador de ley constituye una práctica habitual. Por otra parte, gracias a la construcción de un gobierno que sirve al pueblo y a la reforma del sistema judicial, los ciudadanos chinos perciben el aumento constante de la independencia del poder judicial, la ampliación continua de la capacidad del Estado para gobernar según la ley y el fortalecimiento incesante de las funciones restrictiva y supervisora de las leyes sobre el poder ejecutivo.
Pero lo que más satisface a Li Buyun no es que el estado de derecho y los derechos humanos figuren en la Constitución china, sino que el pueblo se beneficie de estos dos principios:
"Estoy muy contento de que las masas populares y los funcionarios hayan adoptado los principios del estado de derecho y los derechos humanos, y los hayan transformado en armas de su pensamiento".
Al parecer de Li Buyun, desde que se fundó la nueva China, hace ahora 60 años, los derechos humanos de los chinos han sido garantizados judicialmente. China no sólo ha convertido "el respeto y la garantización de los derechos humanos, y el fomento del desarrollo integral de esta causa" en un principio social básico, sino que ha elevado "el respeto y la garantización de los derechos humanos por parte del Estado" a la categoría de norma constitucional. Desde el punto de vista meramente cuantitativo, cabe destacar que las leyes chinas relacionadas con la garantización de los derechos humanos superan las doscientas cincuenta. Además, los derechos e intereses de determinados grupos poblacionales —ancianos, mujeres, menores de edad, personas con discapacidad y miembros de minorías étnicas—gozan de garantías jurídicas específicas.
Poder usar lo aprendido es motivo de felicidad para Li Buyun, destacado participante en la construcción del estado de derecho y, como tal, testigo privilegiado de este proceso no exento de contratiempos, pero tampoco de claros avances. En las últimas seis décadas, China ha asistido al afianzamiento de un nuevo régimen; a la protección del funcionamiento fluido del poder del Estado; a la creación de un ambiente jurídico que ha favorecido la reforma, la apertura al exterior y la economía de mercado; y a la protección igualitaria del poder del Estado y los intereses del Estado, de la sociedad y de los ciudadanos. El primer ministro chino, Wen Jiabao, afirmó al respecto:
"La democracia socialista no se contradice con el estado de derecho. La democracia, el estado de derecho, la libertad, los derechos humanos, la igualdad y la fraternidad no son conceptos exclusivos del capitalismo, sino que son logros de la civilización obtenidos conjuntamente por todo el mundo en un largo proceso histórico, así como valores a los que aspira toda la humanidad."
El concepto del estado de derecho ha calado hondo en China y su evolución continuará. Numerosos juristas, incluido Li Buyun, consideran que la construcción del estado de derecho en China presenta características propias, pero no exclusivas. A medida que se profundiza en la reforma y la apertura al exterior, la amplia perspectiva panorámica de la construcción del estado de derecho se perfila cada día con mayor claridad.
Después de leer esta artículo, encontrará las respuestas a las dos preguntas. La primera es la siguiente: ¿cuántas opiniones de los ciudadanos se consideraron al elaborarse la primera Constitución de la República Popular China? Y la segunda es esta: ¿cuántas leyes están en vigor actualmente en China?
























